A pesar de la mejora en el mercado de bonos y bursátil, los ahorristas siguen reacios a apostar al peso como lo muestran los datos de mayo que dispone el directorio del Banco Central.
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De acuerdo con fuentes oficiales, el mes pasado los plazos fijos en pesos del sector privado registran una caída de más de $ 1.000 millones. Sin embargo, esos fondos habrían tenido como destino colocaciones a la vista (cajas de ahorro y cuentas corrientes). Esto reflejaría el nivel de preocupación con que los ahorristas enfrentan el período electoral. La mayoría no quiere quedar expuesta a los vaivenes poselectorales, sobre todo, por el futuro devenir del dólar.
Tampoco las tasas de interés ofrecidas a los inversores son atractivas ni compensan el riesgo de semejante exposición. Por tal motivo, también las colocaciones en dólares experimentan un importante crecimiento en los últimos meses.
Si bien la caída de los plazos fijos privados se ve compensada por el aumento en las colocaciones a la vista, el total de depósitos privados registraría una importante caída en torno al 2% mensual.
Como los bancos están cómodamente sentados en un colchón de liquidez, sin mayores demandas de préstamos de parte del público y de las empresas, ni demasiado entusiasmo como para incentivar el otorgamiento de nuevos créditos al sector privado, la caída de los depósitos privados no tendrá mayor impacto sobre la oferta crediticia.
La gran incógnita es cuándo los bancos decidirán elevar los rendimientos ofrecidos a los ahorristas para volver a captar nuevos depósitos. En la actualidad, las tasas por un plazo fijo a 30 días se ubica entre el 12% y el 14% anual. De modo que apenas compensa la inflación real, por lo que constituye un desincentivo para el ahorro.
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