28 de octubre 2010 - 00:00

Plebiscita Obama su agitada gestión

Washington - Las elecciones legislativas del martes próximo serán un referéndum de hecho sobre el presidente Barack Obama, que tendrá que esperar a ver los resultados para decidir sobre el futuro de prioridades como la reforma migratoria.

Aunque su nombre no aparece en ninguna boleta, el presidente estadounidense se ha comportado a lo largo de este mes como un candidato más y ha pasado más tiempo recorriendo estados para defender las candidaturas demócratas que en la Casa Blanca.

Muchas de sus comparecencias han buscado motivar al público hispano, uno de los grupos que fue clave en su triunfo en las presidenciales de 2008 y que, según las encuestas, se muestra decepcionado con Obama, especialmente por la mala marcha de la economía y la ausencia de la reforma migratoria.

Sondeo

Tan sólo dos semanas antes de las elecciones, el presidente se ha reunido con periodistas hispanos, ha promulgado una orden ejecutiva para mejorar la educación de los estudiantes latinos y ha visitado los estudios de un programa de radio en español.

Una encuesta del Instituto Gallup publicada a comienzos de este mes indica que el apoyo a Obama entre los hispanos es del 55%, once puntos porcentuales menos del que recibía hace dos años.

La Casa Blanca rechaza que la consulta del día 2 vaya a pronunciarse sobre el presidente y sus medidas políticas, rodeadas de un halo de impopularidad entre el electorado.

El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, ha indicado que los votantes tendrán en cuenta, sobre todo, «cuestiones locales y asuntos que no son importantes nacionalmente, pero sí para estados y distritos electorales individuales».

Contradicción

El encuestador Mark Penn, que fue el estratega jefe de la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2008, lo contradice y opina que «lo que más va en contra del Gobierno es la cantidad de gente insatisfecha con la economía y esta administración, dispuestos a votar pensando en la situación nacional en lugar de en los méritos de su candidato particular».

De cumplirse lo que vaticinan los sondeos, los republicanos obtendrán importantes victorias, que podrían darles el control de la Cámara de Representantes y -menos probable, pero no imposible- del Senado.

Un Congreso controlado, en todo o parte, por los republicanos obligaría a Obama a replantearse su estrategia legislativa, hasta ahora basada en los amplios márgenes demócratas en ambas cámaras, e incluso sus prioridades para los dos años que le restan de mandato.

Entre ellas figura la reforma migratoria integral, que Obama ya prometió durante la campaña de 2008 y a la que el presidente asegura que no quiere renunciar.

«No estoy dispuesto a renunciar a una reforma amplia, porque no es una situación saludable para el país o para los individuos implicados tener a gente que vive en las sombras», expresó el mandatario.

Agencia EFE

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