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Poca sintonía en cita Lula-Hillary: Honduras e Irán, sin acuerdo
Luiz Inácio Lula da Silva, la candidata presidencial Dilma Rousseff y Hillary Clinton se dejaron ver para una foto ayer por la tarde en Brasilia.
Sin embargo, la diferencia explícita entre ambas posturas sobre Irán no debería dejar de considerar que no es negativo para el Gobierno de Barack Obama mantener abierto un canal de diálogo con el negacionista Ahmadineyad, antes de entrar en una espiral de sanciones con destino bélico.
Sanciones
En el eje del diálogo Hillary-Lula estuvo el reclamo de EE.UU. de que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe sanciones contra la teocracia. En ese cuerpo, EE.UU. ocupa una de las cinco sillas permanentes con poder de veto, mientras que Brasil tiene ahora una de las bancas rotativas.
Lula opinó antes de reunirse con la funcionaria norteamericana que «no es prudente arrinconar a Irán contra la pared. Es prudente hacer que Irán mantenga las negociaciones». El mandatario añadió que quiere para Irán «lo mismo que para Brasil: el uso del desarrollo de la tecnología nuclear para fines pacíficos. Si Irán está de acuerdo con esto, tendrá el apoyo de Brasil».
No obstante, en el «caso de que Irán quiera ir más allá de eso (del uso pacífico de la tecnología), entonces es ir más allá de lo que dice nuestra Constitución (que prohíbe el uso militar de tecnología nuclear). Y, por lo tanto, no podremos estar de acuerdo con eso», matizó.
Luego de una reunión de tres horas con su par brasileño, Celso Amorim, Hillary Clinton aprovechó una conferencia de prensa conjunta para responder a las afirmaciones de Lula: «Una vez que la comunidad internacional se exprese y mande un mensaje claro, mediante una resolución de la ONU, los iraníes van a negociar. Y por eso, el mejor camino es a través del Consejo de Seguridad de la ONU», expresó la secretaria de Estado norteamericana.
La adopción de sanciones, dijo Clinton, «es la mejor manera de evitar conflictos que puedan perturbar la paz, la estabilidad y los mercados de petróleo en el mundo».
Además, un reciente informe elaborado por la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) «señala evidencias que, creemos, apoyan nuestros temores de que Irán está buscando un programa para desarrollar armamento nuclear», añadió.
En respuesta, Amorim recordó sus años de embajador de Brasil ante la ONU, cuando arreciaban las denuncias contra Irak por su supuesto plan para fabricar armas de destrucción masiva.
Destrucción
«Es arriesgado comparar situaciones. Pero la realidad es que la acusación principal (contra Irak) no se materializó, y la destrucción para Irak y para el mundo fue enorme», dijo Amorim.
Los gobiernos de Brasil y de Estados Unidos, dijo Amorim, «comparten el objetivo» de evitar que Irán decida orientar su programa nuclear a la fabricación de armas, pero persiste una «diferencia» sobre cuál es el mejor camino para conseguirlo.
«Los brasileños pensamos que vale la pena un esfuerzo. El director de la AIEA vendrá a Brasil y le voy a sugerir que se convoque a negociadores iraníes, tal vez con la presencia de algún interlocutor nuevo», dijo el jefe de la diplomacia brasileña.
Posteriormente, Clinton mantuvo una reunión de una hora con Lula en la que el mandatario brasileño expresó su esperanza de que el presidente Barack Obama «mantenga el diálogo con América Latina iniciado el año pasado» en Trinidad y Tobago. Sobre este punto, Brasil y EE.UU. también habían dejado trascender diferentes visiones. El propio Amorim había manifestado decepción de su Gobierno frente a la postura que adoptó Obama al reconocer al Gobierno electo en Honduras tras el golpe de Estado que desalojó a Manuel Zelaya.
Hillary remarcó ayer la necesidad de que sea reconocido el Gobierno hondureño de Porfirio Lobo, a lo que Amorim respondió que «un hecho que tendría gran valor simbólico sería crear condiciones para que el presidente Zelaya vuelva a Honduras». Lo que se dice acuerdos, al menos en público, hubo pocos.
Agencias ANSA, Reuters, DPA y EFE


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