Polanski, favorito entre las apuestas para ganar Berlín

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Berlín - Las cámaras de los paparazzi y los canales de televisión estuvieron centralmente focalizadas ayer sobre Jackie Chan, el astro del cine oriental que vino a presentar su última producción, «Little Big Soldier» (Pequeño gran soldado), dirigida por Ding Sheng, en la que interpreta a un soldado veterano que rapta a un general joven del bando enemigo para pedir un rescate. El film, aunque no forma parte de la competencia oficial, se convirtió rápidamente en una de las atracciones de la Berlinale.

En la competencia, pese a su ausencia, Roman Polanski era uno de los favoritos, con su película «The Gost Writer», en el 60º Festival Internacional de cine de Berlín. La mitad de los veinte largometrajes en concurso por el Oso de Oro, que será otorgado el 20 de febrero por el jurado presidido por el alemán Werner Herzog, han sido ya proyectados. Presentado sin la presencia de su realizador, en arresto domiciliario en Suiza, «The Ghost Writer», en el que un escritor que sirve de amanuense descubre el turbio pasado de su patrón, un ex primer ministro británico inspirado en Tony Blair, era la película preferida de los críticos alemanes interrogados por el diario berlinés «Der Tagesspiegel». También figuraba en el primer lugar de las opiniones de los críticos del mundo entero compiladas por el diario especializado «Screen».

El único que lo criticó negativamente fue «Variety», que lo consideró demasiado «literal», diciendo que Polanski «se contenta con transmitir la prosa trivial del escritor Robert Harris a la pantalla». «Variety» lamentó también «la debilidad de la actuación» de Ewan McGregor y la «falta de credibilidad» de Pierce Brosnan en el papel del ex primer ministro.

Ayer, sorprendió positivamente el quinto largometraje del director turco Semih Kaplanoglu, «Bal» (Miel), protagonizado por un niño y su padre apicultor. «Bal», que une con su lenta narración la descripción psicológica y el elogio de la naturaleza, conquistó al público del Festival, entre otras cosas por su fotografía.

«Miel» es la historia de un niño de seis años, Yusuf, encarnado por Bora Altas, hijo de un apicultor de montaña. El niño se aísla de sus compañeros de escuela y evidencia graves problemas de comunicación, instalándose en un mundo constituido por el bosque sombrío donde su padre cuelga colmenas en las ramas más altas de los árboles. Yusuf, que logra comunicarse sólo con su padre, no tiene más alternativa que prepararse a entrar en la sociedad cuando el hombre desaparece.

El film, fotografiado por la excelente cámara de Barish Ozbicer, que exalta tanto los colores de una fiesta popular como la oscuridad del bosque misterioso, describe un proceso de maduración y, al mismo tiempo, realza la naturaleza, espectadora indiferente de los problemas humanos. Quinto largometraje de un director de 47 años que dedica sus films a los alimentos humanos esenciales (antes había titulado «Huevos» y «Leche» a otros dos trabajos), «Miel» aparece como una de las más cautivantes sorpresas del Festival de Berlín.

Prohibición

Ayer se supo que el realizador iraní Jafar Panahi no pudo llegar a Berlín para participar en el Festival, al cual estaba invitado, ya que el gobierno de su país le negó la autorización para salir del país. «Estamos sorprendidos y lamentamos profundamente que a un cineasta que ha ganado tantos premios internacionales se le niegue la posibilidad de participar en esta edición aniversario de nuestro festival para presentar aquí su visión del cine», declaró el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, en un comunicado.

Panahi estaba invitado a participar ayer en un debate titulado «Cine iraní: presente y futuro», pero no obtuvo el visado de salida. «El debía estar aquí. Es ridículo pensar que se puede impedir a la gente decir lo que piensa», comentó otro cineasta iraní, Rafi Pitts (radicado en Occidente), quien llegó a Berlín para presentar su película «El cazador», en concurso por el Oso de Oro.

Realizador, guionista y productor de 49 años, Jafar Panahi ganó un Oso de plata en la Berlinale de 2006 con «Penalti» y un León de oro en la Mostra de Vencia seis años antes con «El círculo». Conocido por ser bastante crítico hacia el gobierno conservador iraní, ya se le había impedido salir de Irán a mediados de octubre, así como a la actriz Fatemeh Motamed Aria que lo acompañaba.

A fines de julio pasado había sido detenido con su familia en un cementerio de Teherán donde estaban reunidos los partidarios de la oposición que rendían homenaje a los manifestantes muertos en los disturbios que siguieron a la elección presidencial controvertida del 12 de junio. Fue liberado poco después. Pese a su éxito internacional, la mayoría de sus películas han sido censuradas en Irán.

«Mi país es maravilloso, pero muy complejo. Más del 70 por ciento de la población tiene menos de 30 años y no vivió la revolución islámica. Yo no soy político ni pretendo explicar a los políticos el camino a seguir. Pero estoy convencido de que mi país necesita el diálogo con la oposición», afirmó Pitts en Berlín.

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