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Polémica por homenaje a Nobel nazi
Esos son los frentes en Noruega para mañana, cuando en su 150 aniversario se inaugure en Hamaroy un «Centro Hamsun» con una espectacular torre diseñada por Steven Holl. Allí vivió el escritor algunos años tras lograr el éxito internacional con las novelas «Hambre» (1890) y «Pan» (1894), precursoras de la literatura moderna. También el lugar en el que vivió después, Grimstad, rendirá honor al Premio Nobel de Literatura de 1920 por primera vez desde el final de la guerra con una plaza con su nombre y un monumento. Ciudadanos indignados colocaron en el monumento una bandera con la cruz esvástica.
El 7 de mayo de 1945 tras el suicidio de Hitler, escribió Hamsun: «Era un luchador por la humanidad y un divulgador del mensaje del derecho para todas las naciones. Era una figura reformista del más alto rango». Como protesta por el Premio Nobel de la Paz al pacifista Carl von Ossietzky, encerrado por los nazis y torturado hasta la muerte, Hamsun envió su medalla del Nobel al jefe de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels. Esa fue una faceta que después le valió la condena como traidor a la patria. Los defensores se basan en la veneración literaria por Ham de colegas políticamente intachables como Thomas Mann, James JoyIsaac Bashevis Singer y, más recientemente, Paul Auster. Los libros del noruego nunca tuvieron «contenido nazi», se argumenta una y otra vez. Hasta su muerte en 1952, solo y pobre, Knut Hamsun nunca se distanció ni arrepintió de su entusiasmo por Hitler y los nazis.


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