22 de septiembre 2009 - 00:00

Polémica: revocan fallo por matar a ladrón

La Cámara Nacional de Casación Penal anuló el sobreseimiento dictado a favor de un hombre que mató a un asaltante de once balazos cuando intentaba robarle su automóvil, en junio de 2007, y sobre quien se había considerado que actuó en «legítima defensa».

Se trata de Hernán Ariel Fontana, quien ese día, en momentos en que estaba junto a su novia, sufrió un intento de robo de su vehículo Peugeot 206 por parte de Carlos Argañaraz, en la intersección de las calles Allende y Simbrón, de la Ciudad de Buenos Aires. Ahora, la Sala I de la Casación, con la firma de los jueces Raúl Madueño, Juan Rodríguez Basavilbaso y Juan Fégoli, anuló la resolución de la Cámara del Crimen que había dispuesto el sobreseimiento de Fontana, por considerar que actuó en «legítima defensa».

Al hacer lugar a la apelación interpuesta por la querella, representante de la familia del asaltante muerto, los camaristas explicaron que existe «un estado de duda respecto de la mecánica de ocurrencia del evento investigado, duda que impide en este estadio procesal la clausura de la pesquisa, por cuanto el sobreseimiento en la etapa instructoria sólo resulta procedente si existe certeza».

«Concretamente, la existencia de un estado de duda acerca de si al momento de efectuar Fontana los disparos que ocasionaron la muerte de Argañaraz había cesado la agresión por parte de este último o si, por el contrario, el nombrado al intentar la huida seguía apuntándole a Fontana con el arma de fuego que portaba», señalaron los jueces en el fallo.

Además, los jueces hicieron lugar al planteo del representante legal del asaltante muerto, el cual señaló que la demora por parte del juez de primera instancia en aceptar su rol para actuar como querellante en la causa no le permitió «controlar la producción de prueba».

En primera instancia, Fontana había sido sobreseído por el juez de Instrucción Federico Salvá, y luego ese fallo fue confirmado por la Sala V de la Cámara del Crimen. Según había expuesto el juez Salvá en su resolución, tuvo en cuenta la explicación de Fontana en su indagatoria al sostener que «lo que lo llevó al impulso de efectuar los disparos fue ver el estado de su novia sumado a que estaban llevándose el auto que utiliza para trabajar, y por el que ahorró cuatro años para poder comprarlo».

«La presencia de su novia, también intimidada; la creencia de que su novia podía haber sido herida al notar que se tomaba a la altura de su estómago son, entre otras circunstancias, por demás idóneas para derivar en una conmoción anímica», había argumentado el juez al sobreseerlo.

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