Considerados de bajo perfil y riesgo, el Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó la transferencia de los sirios Adnan Anham, Alí Husain Shaabaan, Omar Mahmoud Faraj y Yihad Diyab, del tuncecino Abdul bin Mohammed Abis Ourgy y del palestino Mohamed Tahanmatan, informó ayer la embajada estadounidense en Uruguay en un comunicado.
"Uruguay recibe a seis personas que se encontraban privadas de libertad en la cárcel de la Base Naval de Bahía de Guantánamo" y "mantendrá respecto a ellos el más estricto apego a las normas de protección internacional humanitaria, de acuerdo a su solicitud de refugio", señaló un comunicado de la cancillería oriental. Un número no determinado de ellos fue trasladado al Hospital Militar.
La llegada de los seis presos -cuatro sirios, un tunecino y un palestino-, confirmada por el Gobierno uruguayo, es el primer traslado desde Guantánamo a un país de Sudamérica y el segundo a Latinoamérica, después que El Salvador recibió en 2012 como refugiados a dos presos uigures, que después abandonaron el país.
EE.UU. se mostró agradecido con Uruguay y consideró la transferencia un "hito enorme" en los esfuerzos por cerrar la prisión, que queda ahora con el número más bajo de reos desde su apertura en enero de 2002.
"Estamos muy agradecidos con Uruguay por esta importante acción humanitaria, y con el presidente Mujica por su sólido liderazgo a la hora de proporcionar un hogar para individuos que no pueden regresar a sus países de origen", dijo el enviado especial del Departamento de Estado para el cierre de Guantánamo, Clifford Sloan.
"El apoyo que estamos recibiendo de nuestros amigos y aliados es crucial para lograr nuestro objetivo compartido de cerrar Guantánamo, y esta transferencia es un enorme hito en nuestros esfuerzos para cerrar las instalaciones", añadió Sloan.
Los reclusos, de larga duración y contra los que nunca se presentaron cargos, son considerados de "bajo riesgo" por Washington y habían sido autorizados para su transferencia fuera desde 2009.
"Hemos ofrecido nuestra hospitalidad para seres humanos que sufrían un atroz secuestro en Guantánamo. La razón ineludible es humanitaria", señaló el presidente Mujica en una carta pública difundida el viernes.
En su última reunión en marzo último, el gobernante uruguayo aceptó la petición de Obama de recibir a estos hombres "sin condiciones", pero en esa carta reclamó la "liberación" de tres agentes cubanos aún presos y de un independentista puertorriqueño.
El veterano político, de 79 años, pidió la excarcelación de los agentes cubanos de la operación Avispa condenados por espionaje en EE.UU. que aún siguen presos: Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Gerardo Hernández, así como la de Oscar López Rivera, un independentista puertorriqueño preso desde hace más de treinta años. Desde un primer momento, la oposición política uruguaya se mostró contraria a la decisión de Mujica de dar cobijo en Uruguay a los reclusos y lo acusaron de "comprar un problema" para el país.
"Seguimos igual, aunque hayan pasado las elecciones, no somos una sucursal de Guantánamo. EE.UU. debe irse de ahí y menos tener una cárcel ilegal", señaló en su cuenta de Twitter el presidente del Directorio del Partido Nacional (PN), Luis Alberto Heber.
El senador del Partido Colorado José Amorín también se mostró crítico al señalar ayer que, "mientras hablan de los presos de Guantánamo, el Uruguay que nos enorgullecía se pierde".
En plena controversia, el gobernante decidió postergar el traslado para una vez que hubiera concluido el proceso electoral, que culminó el 30 de noviembre con la victoria del expresidente Tabaré Vázquez (2005-2010) en una segunda vuelta. El mandatario electo mostró poco entusiasmo por la iniciativa, pero afirmó que cumpliría los compromisos adoptados por el país en la materia.
Tampoco la población parece estar de acuerdo con la decisión, ya que el 58% de los uruguayos rechazaba en una encuesta en octubre la llegada al país de los presos.
El ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, afirmó en su momento que los reos "serán hombres libres" en Uruguay mientras el titular del Interior, Eduardo Bonomi, negó que pueda recaer sobre ellos algún tipo de "vigilancia especial" de fuerzas estadounidenses.
Esta transferencia a Uruguay deja Guantánamo con 136 presos, de los que 67 ya tienen la aprobación para ser transferidos, 59 están en revisión para determinar si pueden ser liberados y únicamente diez afrontan cargos, fueron acusados formalmente o cumplen sentencias.
| Agencias EFE, Reuters, DPA y AFP, y Ámbito Financiero |


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