11 de mayo 2011 - 00:00

Polémica y cierre de comercios por construcción de un viaducto

Las obras en la avenida Monroe generan quejas entre los vecinos por la falta de información sobre los trabajos. La consecuencia es el cierre de unos 10 comercios.
Las obras en la avenida Monroe generan quejas entre los vecinos por la falta de información sobre los trabajos. La consecuencia es el cierre de unos 10 comercios.
La avenida Monroe es atravesada por miles de autos día a día y en casi toda su extensión hay comercios que aprovechan el gran caudal de vehículos. Pero en la zona de Coghlan -desde Melián hasta Estomba- la calle está cerrada por la construcción de un viaducto por debajo de las vías del tren Mitre, lo que provocó el cierre de más de una decena de comercios y dejó en la calle a alrededor de 20 familias.

A esto se suma que la obra durante el día y la noche es muy ruidosa, por lo que los vecinos no pueden dormir. Es por eso que se reunieron varias veces y realizaron un petitorio en febrero pasado, en el que le pidieron información sobre la construcción al titular del Ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad, Daniel Chain, pero no obtuvieron respuestas.

Susana Aguad es abogada y vive sobre Washington entre Monroe y Roosevelt a pocos metros de la obra. Frente a su casa hay vallas y escombros, al igual que sobre el resto de las calles que cortan esa arteria en la zona. «Los vecinos estamos de acuerdo con el túnel pero pedimos información sobre la construcción. Es una obra desorganizada y no nos consultaron. Es impensable descansar por los ruidos y no nos han explicado cuál es el impacto ambiental», explicó la mujer.

En el petitorio a Chain detallan las rupturas ocurridas en viviendas de la zona. «Hay dos casos confirmados: una caída de cielorraso a raíz de una descarga violenta de materiales en la puerta de la vecina afectada y una rajadura de balcón», aclara el texto, a lo que se sumaron vidrios de comercios rotos, según los vecinos.

«Cerraron varios locales, que dejaron a 20 familias en la calle y los que subsisten lo hacen con el 20% o el 30% de las ventas», aclaró Néstor, quien tenía una fiambrería sobre la avenida que debió cerrar, por lo que tuvo que despedir a sus dos empleados. Él, además, vive allí y sostuvo que no puede dormir porque trabajan de día y de noche.

El ruido de las taladradoras es constante y muy fuerte. El panorama se completa con las veredas reducidas y casi nulas de un lado de Monroe. Hay locales tapados por maderas y ya casi nadie pasa por allí porque, además, no se puede cruzar la vía a pie en dirección al río. «Antes los autos pasaban por acá, paraban en el semáforo y veían los comercios. De esta cuadra se fueron 6 locales y de la otra unos 5. Se cortó el movimiento, cambió el barrio y después van a hacer lo mismo en Olazábal y Superí», aseguró Rubén, dueño de una cerrajería que tiene más de 30 años en la avenida.

La obra comenzó en noviembre y debería finalizar en octubre de este año, todavía le quedan unos seis meses.El túnel bajo las vías, será también el único cruce peatonal. «Pedimos un paso a nivel porque pasar por abajo es peligroso y además transita gente enferma que va al Hospital Pirovano, algunas en sillas de ruedas», agregó Rubén.

Sin embargo, la semana pasada, los vecinos se reunieron con AUSA -a cargo de la construcción del túnel- que les prometió una compuerta para pasar por arriba de él.

Otros reclamos son por cortes de luz, teléfono y agua, desvío de colectivos y nula señalización sobre sus nuevos recorridos así como en el resto de las modificaciones viales, calles llenas de tierra que se convierten en lodazales cuando llueve y la acumulación de basura ante el impedimento de los camiones de recolección de pasar por allí.

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