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Políticos y twitteros
1. Subirse, agarrarse (¿callarse?)
Si no hay nada interesante que decir, no hay que decir nada. No es obligatorio tener Twitter para nadie, inclusive para los políticos. Es mejor el silencio que llenar el muro con posts irrelevantes. «No hay peor orador que el que no tiene nada para decir» y Twitter expande esta máxima. Si se quiere tener seguidores hay que contarles cosas nuevas. Más de lo mismo no sirve en esta red.
2. Vamos que vamos
No hay que esperar la campaña electoral para armar la estrategia digital. Hay que generar comunidad entre los seguidores y escucharlos, es lo más importante. Con cosas interesantes para decir, los seguidores van a estar interesados en cualquier momento, no sólo en la campaña. Y si se pierde la elección, hay que continuar generando contenido. Todo servirá más adelante.
3. Se dice de mí
No importa lo que diga en Twitter, igual ya están hablando sin consultarle, sean fieles seguidores como feroces detractores. Tenga o no un perfil abierto, ya alguien comentó algo sobre usted. Diversificar la temática es un buen consejo, tanto como persistir y crear controversia. Polemizar aumenta la visibilidad, pero también la sobreexposición. Philippe Maarek sostiene que hay que ver qué quiero decir, si hay otras formas de decirlo, y evaluar qué daño posible puedo tener.
4. En vivo
A los seguidores les van a interesar sus declaraciones, la bajada de línea, conocer su agenda del día, ver fotos posteadas. Una imagen vale más que mil palabras, mucho más con 140 caracteres. Es factible pensar que Twitter pueda ser una original forma de aportar acceso a la información pública transparentando muchos actos.
5. Último momento
Twitter es la mejor herramienta on line para lanzar primicias a la prensa y para publicar algunos tweets personales. Hable de su vida siempre que ello repercuta o trascienda hacia la política. Pero haga de su intimidad un activo valioso.
6. No es infalible
Barack Obama usó Twitter y ganó. Las herramientas 2.0 bien manejadas acercan a la gente y posicionan, pero no son garantía de nada. Pregúntele a Antanas Mockus en Colombia. Hay que sumar Twitter a un combo inteligente de una buena estrategia on line y acciones de prensa convergentes off line para potenciar el efecto viral.
7. No me dejen solo
Si no quiere quedarse solo, escuche y conteste a los seguidores. Usar esta poderosa herramienta de comunicación sin capitalizar el ida y vuelta con los followers no tiene sentido. No haga un monólogo. Los «pasos de la microfama» de Rex Sorgatz probablemente sean efectivos, pero un político no es una celebridad exenta de rendir cuentas. Controle el exceso y más su ego.
8. Cero, tres, cero tres, 4, 5, 6
Si bien no hay un número definido de tweets por día, no hay que abusarse ni saturar. Si no postea casi nunca, no lo van a encontrar; 4 o 5 posts por día pueden ser adecuados. Gestionar contenidos requiere de dedicación. Puede que de a poco el exceso de twitteo empiece a ser visto -para los políticos- como algo que exigirá equilibrios, especialmente para funcionarios. Hay que seguir los temas en tiempo real (eso también es mucho tiempo). Le hará ganar más seguidores tanto como conservarlos.
9. Todo es público
Todo lo que circula en internet es público, incluso los mensajes directos. Si hay algo que no quiere que se sepa no lo publique. Es importante no negociar por Twitter. No tentarse a tomar posición en un conflicto o crisis y expandir las arenas de una discusión que debiera darse de modo reservado.
10. Cosas que sí, cosas que no
Debatir en Twitter trae dolor de cabeza. Discusiones complejas en 140 caracteres resultan complicadas y algunas veces estériles. Puede dar una opinión, pero debatir con profundidad puede perjudicar en vez de ayudar.
*Consultor en marketing digital
**Consultor político


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