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Por ahora, se hundió el Dow

Y consiguió lo que reclamaba. El asunto es que el pronóstico actuó en el reverso y, junto con la aprobación del desgastado «rescate», lo que se hundió fue la Bolsa de Nueva York. A poco del final perdía un 4,5% -para tal tipo de mercado, una catástrofe- los demás se fueron cayendo en fila y con la única faceta a favor, que lo hicieron en medida mucho más digerible.
El Bovespa acusó un 2,12% de comezón, mientras que el Merval clásico tuvo que asumir el 2,71%. Y la versión de las nativas algo menos, cerrando con un 1,90% de desmejora. Imposible de sondear dónde derivará esto en los siguientes pasos, el recibimiento al «paquete» del Senado, en Wall Street, pone los pelos de punta a cualquiera. Y no hay otra, para los recintos satélite, que seguir vigilando lo de «allá»: para intentar defenderse «aquí».
Hubo un mínimo en «1.100» puntos para el índice principal, con máximo en «1.154» (unos veinte puntos arriba del cierre anterior) y un desplome que lo depositó casi en el piso del día, con tan sólo «1.105».
Las diferencias dieron «12» alzas, por «40» papeles en baja. Lo que demuestra que el plano se hizo muy inclinado y con el testimonio de un volumen yendo a los $ 59 millones de efectivo -lo más alto de estos tiempos- se forjó una aleación indeseada: de expandir negocios, con precios bajando. Igual, Quickfood repitió buena performance y subió el 6,3%; Estrada casi un 5% y Patagonia el 3,6%.
Entre las bajas hubo para elegir, destacando mucho el derrape del «tanque» Tenaris -por su incidencia- casi como el Dow, en el orden del 4,2%. Y la Bolsa, hundida.


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