3 de diciembre 2008 - 00:00

Por controles de Chávez, nace en Caracas turismo cambiario

Hugo Chávez
Hugo Chávez
Caracas (Reuters) - En un afán desesperado por hacerse con dólares como sea, miles de venezolanos han agotado los pasajes aéreos hacia los destinos más cercanos para emprender una suerte de «turismo cambiario» que los lleve a conseguir los codiciados billetes verdes.

Y no es para menos. El negocio es bien jugoso y burla un control de cambios impuesto en 2003, dado que los dólares son adquiridos a la tasa oficial fija de 2,15 bolívares -vigente desde 2005- y pueden ser vendidos, en este momento, a mucho más que el doble en el mercado no regulado.

Los viajeros copan vuelos para periplos cortos donde los cajeros automáticos dispensan dólares y existen comercios que por una comisión emiten facturas por compras fantasma con tarjetas de crédito que permiten justificar el uso de las divisas ante las autoridades.

«No hay prácticamente pasajes a Curazao, Aruba, Panamá y cuesta mucho hacia Miami. Todo el mundo quiere agotar sus cupos de dólares: usarlos, comprarlos o venderlos», dijo una directiva de una de las principales agencias de viajes del país.

Actualmente, los venezolanos tienen un cupo restringido de 5.000 dólares anuales para viajes al exterior si poseen tarjeta de crédito. Contra ese monto pueden girar hasta 500 dólares al mes por cajeros automáticos fuera del país y además pueden disponer de 400 dólares anuales para compras electrónicas.

Adicionalmente, todo venezolano que viaje al exterior, con o sin tarjeta, puede pedir a la banca local hasta 600 dólares en efectivo si el viaje es de al menos una semana.

Ante la rentabilidad que supone el «chanchullo cambiario», particulares y empresas han ingeniado artilugios y mañas para exprimir la asignación de dólares fijada por el gobierno «socialista» de Hugo Chávez.

  • Negocio redondo

    Viajeros y habitantes de Curazao dicen que es impresionante ver la cantidad de venezolanos que salen en estampida de los aviones y van directo a vaciar los cajeros automáticos del mismo aeropuerto.

    Un murmullo constante y la pregunta «¿ya pasaste la tarjeta?» forma parte del corto «tour».

    «Me impactó mucho ver en casi todas las tiendas de Curazao anuncios que rezan 'Se aceptan tarjetas de crédito venezolanas', donde por una comisión del 13 o 14% te pasan la tarjeta y te emiten unas facturas falsas», dijo una viajera venezolana de 38 años, que declinó ser identificada.

    Ella, como muchos, usó todos sus cupos por 6.000 dólares a un costo oficial de 12.900 bolívares, pero podría ganar 17.100 bolívares si vende las divisas en el mercado paralelo, donde el dólar cotiza en torno a 5 bolívares.

    El procedimiento fue sencillo: estuvo todo un día en una oficina donde pasaron su tarjeta en varias ocasiones hasta consumir la asignación para viajeros. El dinero se lo dieron en efectivo y le cobraron una tasa de 13 por ciento.

    «Es como una mafia: el viaje arreglado, las tiendas pactadas, los puntos bancarios (...). Es tremendo negocio, pero da cargo de conciencia porque uno piensa que le está haciendo daño a su país», dijo la administradora.

    Además, el turismo cambiario también se ha convertido en una lucrativa « profesión».

    Un comerciante venezolano en la isla dijo que el « negocio» ha sido tan próspero que ha comprado apartamentos para hospedar a los compatriotasque «vienen a rasparla tarjeta» e inclusive adquirió unas camionetas para trasladarlos a los lugares donde se hacen las transacciones.

  • Nueva ocupación

    En 2007, el gobierno se vio obligado a reducir el monto del cupo para compras por Internet a 400 dólares de 3.000 dólares para frenar el floreciente negocio que comerciaba con esta asignación de dólares oficiales.

    Ahora existen temores de que los cupos vuelvan a ser reducidos ante las perspectivas de una crisis económica en 2008 a causa de la baja de los precios del crudo, que podría, además, llevar a una devaluación del bolívar.

    En este panorama, han aparecido lo que las agencias de viaje llaman «tarjeteros»: personajes que organizan viajes para grupos a cambio de que les vendan sus cupos de dólares.

    «Hay casos en que es muy obvio que los viajeros son gente que realmente no tiene capacidad económica para hacerlo y que todo es una trampa de algún vivo que los está usando para sacarles el jugo a sus cupos», dijo la ejecutiva de la agencia.

    A pesar de que la estatal Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) trata de investigar el uso de los billetesverdes y pone bajo la lupa a miles de personas para rastrear sus compras y sancionarlas si violan alguna norma, el comercio de los cupos y el uso de las tarjetas sin control siguen vivos.

    Muchas personas «envían de viaje» a sus tarjetas de crédito para que familiares o amigos les saquen los dólares o euros de los cajeros, o incluso hagan compras con ellas, a riesgo de ser sancionados por un llamado ilícito cambiario.

    Con la inflación más alta de la región y las previsiones de un año difícil económicamente, muchos venezolanos con posibilidades y sin distinguir signo político tratan de aprovechar los vericuetos del sistema.

    «Yo socialista y chavista sí soy, pero tengo el derecho de hacer uso de mis dólares porque no son del gobierno, son del país y tengo derecho a usarlos», dijo un funcionario público en condición de anonimato.