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Por crisis, achican presupuestos
Miguel Saiz, Eduardo Brizuela del Moral
La estrategia se enmarca en los esfuerzos de los mandatarios para acotar los desembolsos y centrarlos en el cumplimiento de los compromisos más urgentes, como el pago de salarios, la prestación de salud y la obra pública, generadora de mano de obra masiva.
Los apuros se dan de la mano de la sostenida desaceleración de los envíos de coparticipación federal y de la merma en la percepción de tributos provinciales.
Si bien el inicio ayer del goteo a las arcas locales del 30% de las retenciones a la soja llevará algo de alivio a los mandatarios, lo cierto es que esos recursos deben ser destinados a obras de infraestructura y no podrán ser utilizados para el pago de salarios.
Dificultades
En este delicado escenario, y pese al intento de los ejecutivos de no sembrar preocupación entre la plantilla de estatales, por lo bajo ya funcionarios de distintos puntos del país admiten las dificultades para garantizar los ingresos necesarios para el pago de sueldos.
Por eso, no es casual que algunos mandatarios -como el bonaerense Daniel Scioli- hayan debido aclarar públicamente esta semana que no planean emitir cuasi monedas.
Sin embargo, el gobernador de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral, no descartó el recurso por completo. «Todas las provincias (lo) están pensando, pero no para hacerlo ya», se sinceró, aunque aclaró que «es una alternativa» que espera «que no se dé, porque funciona como endeudamiento interno». «Es una falsa moneda que luego repercute en la parte financiera», remarcó.
Precisamente, Brizuela del Moral -ex radical K- es uno de los mandatarios que decidieron rearmar el plan de gastos previsto para este año y que, en rigor, aún no fue sancionado por la Legislatura (a fuerza de los tironeos con la oposición).
«Hay que ajustarlo a las nuevas circunstancias que se están viviendo; las pautas con las que se trabajó al momento de confeccionar el Presupuesto han quedado desactualizadas», argumentó el ministro de Hacienda local, Mamerto Acuña, en declaraciones difundidas por el diario La Unión, además de confirmar el recorte en «todos los gastos corrientes» del Estado provincial. «Al igual que otras provincias, estamos en la misma tesitura de lograr el presupuesto equilibrado», agregó.
En sintonía, en Río Negro, el mandatario radical K Miguel Saiz también decidió achicar su Presupuesto, que sí cuenta con sanción previa en la Legislatura.
En este caso el tijeretazo apunta a borrar del plan de gastos 236 millones de pesos, lo que representa -pese a estar incluidos los flamantes fondos sojeros- una baja de cerca del 6 por ciento respecto del Presupuesto inicial.
En paralelo, en Entre Ríos, el gobernador justicialista Sergio Urribarri advirtió en las últimas horas que «no faltan 30 millones» de pesos para cumplir sin apremios con el pago mensual de sueldos, como había dejado entrever su ministro de Hacienda, Diego Valiero. «Si no, no estaríamos pagando los sueldos», remarcó.
«Lo que ha habido es una merma en la recaudación de impuestos y obviamente tenemos que ir sustituyéndola con otros recursos», dijo, además, con el objetivo de espantar postales que durante la crisis de 2001 caracterizaron a buena parte del país.
«Hay que agudizar el ingenio, administrar bien, no malgastar y priorizar los servicios esenciales del Estado», recalcó Urribarri, además de resaltar que «la adhesión al Fondo Solidario (sojero) mejora el perfil de la administración del Estado provincial y el de los municipios».


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