26 de julio 2011 - 00:00

Por el temporal, Gobierno demora respuesta al campo

La lluvia y el viento obligaron a Cristina de Kirchner a postergar ayer el lanzamiento del Plan Estratégico Agroalimentario (PEA) en la residencia de Olivos. En el Gobierno hubo fastidio porque se esperaba que la respuesta al discurso en la Rural del fin de semana y a la derrota kirchnerista en Santa Fe fuera inmediata. Lo cierto es que los organizadores del acto no respetaron el pronóstico climático, algo que deberían aprender de la gente de campo.

Sin embargo, pese al temporal, sobre las seis de la tarde los invitados se agolpaban en la entrada de la calle Villate de la residencia presidencial. Algunos inconvenientes con la lista de asistentes demoraban la entrada de empresarios, ministros, legisladores y funcionarios provinciales que vestían de gala para la cena con la Presidente tras la presentación del PEA. Aunque el cielo se mostraba amenazante con sus nubes grises, sin previo aviso comenzó a llover intensamente. Sin posibilidades de guarecerse, los invitados esperaban que se los haga entrar rápidamente, pero el tiempo pasaba y no había respuestas. La entrada de autos, y por consiguiente la calle, se congestionó con una combi que llevaba legisladores con un pasajero sin autorización para entrar y que se negaba a moverse. A partir de allí fueron unos 40 minutos de bocinazos, gritos de furia de los conductores, y una creciente inundación provocada por la lluvia intensa. Mientras tanto, los asistentes seguían en la puerta sin respuestas.

La carpa dispuesta en la quinta presidencial para anunciar las metas de un año de trabajo del PEA, literalmente fue tapada por el agua. «Casi me ahogo y no sé nadar. Me mojé el frac que tengo puesto. Ni me hable de esta situación», dijo uno de los empresarios invitados a la presentación y la posterior cena con la Presidente. «Tenía una desesperación terrible porque llegaba tarde, estaba toda la calle cortada, no había estacionamiento, crucé la calle con medio metro de agua y me dicen que se suspendió», contó el empresario ayer a este diario en la desilusionante vuelta a casa.

En medio de la lluvia era difícil divisar caras tapadas con sacos, paraguas, diarios y cualquier cosa que sirviera para cubrirse, por eso el empresario advirtió que no vio a ningún colega «y fue mejor, porque nos íbamos a juntar a putear y así se potencia la puteada, imagínese que me metí hasta la rodilla».

Ya no había clima para la presentación oficial. Menos para una cena. Los invitados estaban empapados y con un claro mal humor. «Pobre la madre de Cristina y la de Domínguez», señaló la fuente y agregó entre risas: «Ahora voy a tener que usar el frac de bermuda».

La suspensión del acto fue comunicada por el subsecretario de Medios, Alfredo Scoccimarro, quien precisó que se fijó para mañana al mediodía. Tras la escena, digna de ser contada por Tato Bores, no era tiempo para reconfirmar la asistencia.

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