3 de noviembre 2008 - 00:00

Por la crisis, franceses huyen de restoranes

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París y las principales ciudades francesas están repletas de restoranes de todo tipo que sufren ahora las consecuencias de la crisis.
París (Bloomberg) - El alza en los precios, producto de la crisis financiera internacional y la pérdida de confianza de los consumidores, está haciendo que los franceses descarten su orgullo culinario y opten por el Big Mac, afectando los bistrós tradicionales.

Unos 3.000 restoranes franceses independientes se declararon en quiebra en el primer semestre, 27% más que en el mismo período de 2007, según Insee, la oficina de estadísticas con sede en París. Una tendencia que en los últimos meses fue en aumento. «Una hamburguesa y papas fritas cuestan casi el doble en un bistró a la vuelta de la esquina de donde trabajo», comentó Alexandre Cavanel, programador informático de 27 años. Un menú de hamburguesa con doble queso cuesta 8 euros, lo que equivale a u$s 10,70 en la Opera de París.

El destino de los restoranes franceses podría empeorar conforme el debilitamiento de la economía, lo que provoca que la gente cambie sus platillos más refinados por hamburguesas y patatas fritas, afirmaron los economistas.

Francia ha caído marcadamente, provocando su primera recesión en más de 15 años, confirmó el Insee el 3 de octubre. Mientras que el gasto del consumidor se estancará el resto de 2008 conforme el desempleo y el mercado inmobiliario se deterioran y el crédito para nuevas inversiones escasea, según los datos de la oficina de estadísticas.

«El ambiente económico actual habla a favor de los productos más baratos», afirmó Dominique Barbet, economista de BNP Paribas SA en París.

Las cadenas de distribución como Carrefour SA y Casino Guichard-Perrachon SA informan que los consumidores están comprando productos sin marca y pasándose de los supermercados a las cadenas de descuento.

A muchos dueños de restoranes y cafés les preocupa que el incremento en los precios y el creciente desempleo, junto con la crisis financiera mundial, hagan que la gente deje de salir a comer.

«Actualmente menos personas comen en los restoranes, y cuando lo hacen, no piden tanto como antes», dijo Clara Vega, gerente del café La Côte d'Azur en la Rue Quatre Septembre en el centro de París. «Solían pedir un aperitivo y un plato fuerte de carne con una copa de vino para almorzar. Ahora compran un crocque -bocadillo francés similar a un sándwiche- y lo acompañan con una garrafa de agua del grifo».

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