10 de noviembre 2016 - 18:22

"Por mi rol, puedo competir con cualquier Gobierno provincial"

• ENTREVISTA CON EL INTENDENTE DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA, EL RADICAL RAMÓN MESTRE
Mientras transita su segundo mandato al frente de la capital cordobesa, Mestre -uno de los protagonistas del round 2019- pone el acento en los desafíos de gestión y en la nueva relación con Nación.

relación. “Celebro que tengamos este feedback con el Presidente”, asegura Mestre.
relación. “Celebro que tengamos este feedback con el Presidente”, asegura Mestre.
 En medio de su último desembarco en tierra porteña porque "Dios atiende en Buenos Aires", el radical Ramón Mestre -intendente de Córdoba capital- destaca que lidera "la ciudad, en términos de gobiernos municipales, más grande de la Argentina".

"Estoy en condiciones de competir, en cantidad de población y por las cosas que hago, con cualquier Gobierno provincial", sostiene, pero se topa, sin embargo, con las vicisitudes que sufre todo jefe comunal a la hora de gestionar en CABA, y por eso remarca que "la Federación Argentina de Municipios no ha cumplido su cometido".

En una visita a Ámbito Financiero, Mestre también celebra -a diferencia de los puentes cortados con Cristina de Kirchner- "el feedback" que mantiene con Mauricio Macri, y considera "lógica y sana" la sintonía del Presidente con el gobernador Juan Schiaretti (Unión por Córdoba). Veamos.

Periodista: ¿Cuál fue el objetivo de la reunión de intendentes de distintas provincias que se desarrolló en Pilar?

Ramón Mestre: Mantuvimos una reunión (el martes) del grupo Red de Innovación Local, que componen 7 intendentes: Horacio Rodríguez Larreta (CABA), Julio Garro (La Plata), Diego Valenzuela (Tres de Febrero), José Corral (Santa Fe), Rodolfo Suárez (Mendoza) y Nicolás Ducoté (Pilar), además de la ciudad de Córdoba. Hoy esa red es de Cambiemos, pero está la posibilidad de sumar más intendentes a la discusión y de trabajar de una forma que nos permite a nosotros, sobre la base de acierto y error, sobreabundar en cosas que venimos realizando y que pueden ayudar a abrir la cabeza, sobre la base de que somos pares y tenemos la experiencia de estar ahí.

P.: ¿Es un primer paso, embrionario, de reemplazo de la Federación Argentina de Municipios?

R.M.: No se habló de eso, pero sin duda la FAM, de la que me ha tocado ser vicepresidente durante un tiempo, no ha cumplido su cometido. Se creó para poder ayudar al intercambio, la cooperación, la formación, con la posibilidad de que accedan municipios chicos y grandes. Yo gobierno la ciudad, en términos de gobiernos municipales, más grande de la Argentina, en superficie y población. Uno puede venir a Buenos Aires, pero hay cientos de municipios a los que no les alcanza el presupuesto para hacerlo. Con el avance de la tecnología hoy la FAM debería ser una herramienta para ayudar a los intendentes que muchas veces no pueden acceder a los diferentes programas del Gobierno nacional.

P.: Pero se convirtió en un instrumento de presión política...

R.M.: Sí, constituyó eso. Mi partido me ha elegido hace tres años para que yo sea el representante en la federación. Participé durante un año, y al año siguiente le dije a Julio (Pereyra): "Mirá, Julio, cuando ustedes tengan ganas de discutir algún tema en serio o cuestiones a las que realmente podamos acceder todos contá conmigo". Para mí es muy difícil porque soy intendente de una ciudad que prácticamente es como si fuera una provincia dentro de otra: tengo 98 centros de salud, 3 hospitales, servicio de emergencia, instituto odontológico, medicina preventiva, 4 direcciones de especialidades médicas, 38 escuelas y 70 jardines. Estoy en condiciones de competir -en cantidad de población y con todas las cosas que hago- con cualquier Gobierno provincial. Pero me pasa lo que le pasa a cualquier intendente, que somos la primera trinchera, en esta Argentina que se dice federal pero donde en los últimos tiempos se ha profundizado que todo se concentra en Buenos Aires. Entonces el dicho que se aplica es 100% "Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires", y para nosotros es un problema. Siendo intendente de la ciudad, durante 4 años le pedí a la expresidenta (Cristina de Kirchner) que me atendiera y no me atendió nunca. Es un síntoma. Estamos en un momento de transición; a uno le puede gustar o no, pero hay una necesidad de un avance institucional, donde uno pueda tener contacto para por lo menos dialogar con las autoridades. Yo celebré cuando el Presidente nos convocó a los intendentes de capitales y pudimos hablar de igual a igual. Lamentablemente yo no podía hablar con las anteriores autoridades. Y eso es una limitante para poder hacer cosas. Eso no quiere decir que ahora resuelva cosas; estoy avanzado.

P.: Ahora hay más diálogo pero la plata se la mandan a Schiaretti...

R.M.: No. Por ejemplo, acabo de pasar por la Secretaría de Vivienda para firmar la construcción de 576 viviendas, y en esta nueva arquitectura institucional que tiene Argentina hemos avanzado en una reparación histórica que estamos llevando adelante. Y cuando el Presidente visitó Estados Unidos, elegimos ir en esa fecha con una autorización que me dio el Concejo Deliberante para colocar un bono por u$s150 millones, aunque obtuve pedidos por u$s513 millones. Eso quiere decir que hay líquido interés de colocar en Argentina, pero antes accedían al crédito sólo aquellos que eran soldados de la presidenta o que compartían la posición política. Ahora, al acceder al crédito internacional y a la posibilidad de firmar convenios e iniciar obras -firmé ya por cerca de $1.500 millones con el Gobierno nacional-, sumado los $2.200 millones del crédito que tomé más los recursos propios que yo pongo, eso me ubica en una mejor situación para llevar adelante esta reparación histórica, que son obras de infraestructura de las que no se ven y que normalmente un intendente decide no hacer: gas, cloacas, desagües. Celebro como algo positivo que tengamos este feedback con el Presidente, que viene de gobernar una ciudad, y eso hace que estemos llevando adelante obras y un montón de acciones.

P.: Ante las legislativas de 2017, ¿no le hace ruido a Cambiemos Córdoba la sintonía que muestra Macri con Schiaretti?

R.M.: No, me parece normal. Cuando analizo desde el punto de vista político y el número que sacó el Presidente en la elección, del 74% de los votos -tal vez fue el distrito donde más votos sacó en Argentina, en referencia a Córdoba capital-, sumado a que el Presidente goza de un 70% de imagen positiva, está claro que el gobernador, ¿dónde va a ir? Y necesita los recursos. Es la lógica de que haya una relación institucional madura y que trabaje para resolver los problemas de los cordobeses, que fuimos discriminados durante muchos años. Me parece lógico y sano que haya buena relación.

P.: ¿Y qué escenario vislumbra para 2019? ¿Será candidato a gobernador?

R.M.: Eso es otro cantar y está muy lejos. Hoy mi única preocupación es gobernar la ciudad. Y es un hecho histórico porque en mi ciudad, que es muy compleja para administrar, hacía 21 años que no había un intendente que se animara a repetir en el cargo. Estoy convencido de que la única forma de poder resolver los inconvenientes es con tiempo. Hoy de hecho los argentinos vivimos una etapa de cambio, pero este cambio es una etapa de transición, y después vamos a tener que entrar en una de superación. Si vemos la elección de medio término de 2017, estamos en Cambiemos, compartimos espacio con el Presidente, con lo cual vamos a competir seguramente con los otros sectores políticos que tienen representación.

P.: ¿Cómo ve el escenario dentro del radicalismo?

R.M.: El radicalismo ha tenido la madurez de haber permitido que la República se merezca un cambio, teniendo en cuenta que tal vez en ese momento la inmensa mayoría de los dirigentes sabíamos que era difícil poder vencer, en el marco del frente que constituimos, a una persona con mucha expectativa pública porque había sido el presidente de un club de fútbol muy conocido, pero aparte un exitoso gobernante de la capital de los argentinos. Tuvimos un excelente candidato, hicimos una elección digna pero acompañamos el proceso de cambio que estaba esperando la gente. Ahora estamos acompañando. Hay algunos que pueden levantar un poco la voz más que otros, pero entendemos el proceso de cambio y que hay que acompañar.

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