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Por qué es urgente parar a Teherán
Irán anuncia una disposición genérica de aceptar una oferta del G-6 (Francia, EE.UU., Alemania, Rusia, China y Gran Bretaña) de tratamiento de uranio enriquecido que se contrapone con decisiones simultáneas y altisonantes de profundizar su programa nuclear.
La advertencia iraní de construir nuevas plantas y de que en los próximos meses avanzará en el enriquecimiento de uranio al 20% no es ya una estrategia de mejorar la negociación, sino un síntoma de clara provocación.
Enriquecer uranio al 20% no es un simple ejercicio teórico. Representa una decisión política en una sola dirección, si se tiene en cuenta un dossier plagado de ocultamiento de intenciones en el campo nuclear.
En concreto, Irán dispone de dos plantas de enriquecimiento que construyó en secreto. La más antigua, la de Natanz, dispondría de unas cuatro mil centrifugadoras en funcionamiento, sobre un total de 7 mil en vísperas de cumplir esa función.
Con dicha capacidad, ya ha enriquecido una cantidad significativa de uranio al 5%.
La instalación ubicada en la ciudad de Qom, hecha pública ante la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) en el segundo semestre de 2009, alberga 3 mil centrifugadoras.
Implicancia
Este entramado implica, desde el punto de vista técnico, una capacidad más que suficiente para iniciar un proceso dinámico de enriquecimiento muy superior al que podría necesitar para el reactor productor de radioisótopos con fines médicos, como oficialmente declara el Gobierno de Teherán.
Datos objetivos referidos a la cantidad de centrifugadoras a disposición son los que preocupan en este sentido. Se necesitan unas 1.200 para llevar del 5% al 20%, y sólo 250 para alcanzar un enriquecimeinto del 60%. La noticia más alarmante es que con 120 centrifugadoras adicionales podría tener uranio enriquecido al 95%, que es el que se necesita para una bomba nuclear. El uranio del que ya dispone al 5% significaría la capacidad de disponer en un plazo relativamente breve de entre cuatro y cinco armas nucleares.
Cabe aclarar que las centrifugadoras utilizadas para el enriquecimiento al 5% no son aplicables para procesar el uranio al 20%.
No hay antecedentes comprobados de que una misma planta sirva para dos procesos del 5% y del 20%, tanto por los tiempos que demanda la purificación como por el material de descarte que se produce.
Estos datos no son mencionados al azar o como fuente de especulación, sino que responden a información objetiva acumulada en la AIEA.
El panorama ya no está para juego de palabras. Los mecanismos de defensa emplazados en el Golfo Pérsico y en el Mediterráneo preanuncian los límites del proceso.
Definición
Irán tendrá que decidir el mejor camino para sus intereses, y también sus aliados circunstanciales.
Rusia tiene poco espacio para la ambivalencia y China deberá sopesar los riesgos de una mayor confrontación con Estados Unidos en momentos en que el diálogo bilateral se encuentra poblado de cortocircuitos preocupantes.
En el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Brasil y Turquía, que se abstuvieron en la resolución de la AIEA en setiembre del año pasado, también deberán dejar claro de qué lado de la mesa se ubican.
Las sanciones unilaterales o multilaterales restringidas, de no existir consenso en el Consejo de Seguridad, parecen una realidad inescapable de no haber un mensaje más claro y definido por parte de Teherán en cuanto a aceptar la oferta original de manera lisa y llana.
La situación requiere de acción urgente antes de que se produzcan hechos irreversibles. Ni los actos de fuerza resultan aconsejables ni la continuación del programa nuclear iraní es algo aceptable. La diplomacia debe actuar con celeridad, y las potencias con influencia en el ánimo de Teherán deberían hacer conocer las ventajas de aceptar, sin condicionamientos, la propuesta de enriquecimiento que se encuentra sobre la mesa.
Es hora de actuar con mesura y rapidez fortaleciendo el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas.


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