6 de abril 2009 - 00:00

Porteños prolongan tregua por Semana Santa

Mauricio Macri
Mauricio Macri
Las tribus de la Ciudad de Buenos Aires, donde el jueves una multitud se entregó a las calles y al duelo por la muerte de Raúl Alfonsín, intentarán prolongar esa tregua de campaña durante la Semana Santa. Menos afecto, tal vez, a los silencios sepulcrales, el kirchnerismo se mantendrá sin embargo convulsionado ante la falta de candidato. Mauricio Macri, por su parte, hoy presidirá la reunión de su gabinete en el histórico Club del Progreso, escenario que podría entenderse propio de los acontecimientos al tratarse de un reducto caro para el radicalismo. A la antigua sede de la entidad fue llevado Leandro Alem después de pegarse un tiro en la sien y fue colocado sobre una mesa de madera que ocupaba el centro de una sala del club. Pero también la tropa de PRO departe en esos salones cuestiones de la política local.
El radicalismo porteño, aún contagiado del fervor popular, postergó para la próxima semana una cita con Elisa Carrió, quien pidió no mantener reuniones hasta pasada la Pascua, movimientos que mantienen atentos también a los macristas. Pero el jefe porteño igual que Carrió postergará sus decisiones por una semana en la cual PRO agrega que uno de los que usan la lapicera para armar boletas con Macri y Gabriela Michetti, Horacio Rodríguez Larreta, partió de vacaciones hasta el próximo domingo, ausencia que aplacará por unos días la interna en torno a la candidatura de Federico Pinedo a legislador porteño.
Pero el más afectado para la oferta electoral sigue siendo el kirchnerismo.
A menos que alguien se vea obligado al sacrificio y cuente con chances de un resultado aceptable, el kirchnerismo no llevará boleta en la Capital Federal. Los kirchneristas porteños, que vienen realizando distintos tipos de encuentros (con Rafael Bielsa, Carlos Heller, Daniel Filmus), no encontraron todavía boleta electoral para imprimir el sello Frente para la Victoria. Esa marca, en la Ciudad de Buenos Aires, está armada con un conglomerado de partidos chicos, donde el de más tradición es el PJ porteño al que suman distintos cuños (como el residual de Nueva Dirigencia). Pero, el peronismo capitalino, cuya conducción recae en el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en la práctica está gerenciado por el sindicalista Víctor Santa María, quien hasta ahora promueve como candidato a diputado nacional a Jorge Telerman, tras fracasar el intento de separar las elecciones locales de las nacionales para que ese ex jefe porteño fuera a disputar una banca en la Legislatura porteña.
El resto del llamado Frente para la Victoria se dedicará esta semana al intento de colar plazas en una boleta alquilada. Como sea, por el momento no habrá lista de FpV en el cuarto oscuro porteño, a menos que el cooperativista Carlos Heller, en apariencia seducido por la quinta de Olivos, a la que dicen acude demasiadas veces, cuelgue la estructura de su Partido Solidario -socio de Aníbal Ibarra en Diálogo por Buenos Aires- y se decida a transmutar al kirchnerismo auténtico para portar las siglas del partido presidencial.
Heller comenzó a hacer campaña en soledad, pero el viernes participó, casi como organizador, de una reunión con Filmus -émulo ahora de Alberto Fernández en el distrito- con una decena de representantes de agrupaciones, como el Partido Humanista de Lía Méndez.

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