16 de julio 2010 - 00:00

Portillo, un exclusivo club para esquiadores

El hotel de Ski Portillo fue inaugurado en 1949 y está totalmente reciclado en su interior.
El hotel de Ski Portillo fue inaugurado en 1949 y está totalmente reciclado en su interior.
Portillo no es un pueblo ni una villa de montaña, es un hotel enclavado en medio de la Cordillera de los Andes, a 2800 metros sobre el nivel del mar y a pocos kilómetros del cruce internacional que comunica con Mendoza, Argentina. El imponente edificio, inaugurado en 1949 y totalmente reciclado, domina la escena y a sus pies se extiende una superficie esquiable de 500 hectáreas. Es considerado por muchos el mejor centro de esquí de Latinoamérica y no quedan dudas de que es el más exclusivo: cada invierno vuelven allí muchas de las familias más acomodadas de Santiago. También supieron calzarse los esquís en Portillo personajes como Fidel Castro o Teddy Kennedy, quien hizo allí su luna de miel, con la mágica Laguna del Inka como testigo.

Pero no es el glamour lo que hace atractivo a Portillo, sino este concepto de ser una especie de club de esquí, donde no hay otro motivo para estar más que practicar este deporte. Así lo entienden los equipos olímpicos de Austria, Estados Unidos y Canadá, que lo eligen para entrenar, y las familias -muchas de ellas con niños muy pequeños- que pueblan el cálido hotel.

La historia de Ski Portillo se remonta a 1930, con los primeros esquiadores que llegaban a la zona gracias al hoy abandonado tren trasandino. Gobierno y sector privado dieron luego lugar al hotel que actualmente pertenece y es conducido por el norteamericano Henry Purcell, un ex hotelero de Nueva York que se confiesa fanático del esquí y se entusiasma con colocar más medios de elevación y una pista de patinaje artificial. «Portillo es un concepto único en el mundo, porque aquí no hay un pueblo asociado, ni negocios inmobiliarios con condominios o departamentos», explica Purcell, que tranquiliza a sus clientes asegurando que no se ampliará la capacidad de 480 camas, atendidas por 550 empleados.

El concepto de club también puede aplicarse a las restricciones que tienen los foráneos cuando sólo se venden tickets a huéspedes del hotel, para evitar la superpoblación de pistas si la nieve escasea. A través de un detalle tal vez pueda comprenderse el espíritu de Portillo: ninguna de sus habitaciones cuenta con aparato de TV. «Si se viene a pasar una semana de esquí en la montaña... ¿qué sentido tiene quedarse en la habitación? Para eso que vayan al microcine, participen de actividades programadas o simplemente descansen», explicó Alejandro Goich, gerente de marketing de Ski Portillo.