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Portillo, un exclusivo club para esquiadores
El hotel de Ski Portillo fue inaugurado en 1949 y está totalmente reciclado en su interior.
Pero no es el glamour lo que hace atractivo a Portillo, sino este concepto de ser una especie de club de esquí, donde no hay otro motivo para estar más que practicar este deporte. Así lo entienden los equipos olímpicos de Austria, Estados Unidos y Canadá, que lo eligen para entrenar, y las familias -muchas de ellas con niños muy pequeños- que pueblan el cálido hotel.
La historia de Ski Portillo se remonta a 1930, con los primeros esquiadores que llegaban a la zona gracias al hoy abandonado tren trasandino. Gobierno y sector privado dieron luego lugar al hotel que actualmente pertenece y es conducido por el norteamericano Henry Purcell, un ex hotelero de Nueva York que se confiesa fanático del esquí y se entusiasma con colocar más medios de elevación y una pista de patinaje artificial. «Portillo es un concepto único en el mundo, porque aquí no hay un pueblo asociado, ni negocios inmobiliarios con condominios o departamentos», explica Purcell, que tranquiliza a sus clientes asegurando que no se ampliará la capacidad de 480 camas, atendidas por 550 empleados.
El concepto de club también puede aplicarse a las restricciones que tienen los foráneos cuando sólo se venden tickets a huéspedes del hotel, para evitar la superpoblación de pistas si la nieve escasea. A través de un detalle tal vez pueda comprenderse el espíritu de Portillo: ninguna de sus habitaciones cuenta con aparato de TV. «Si se viene a pasar una semana de esquí en la montaña... ¿qué sentido tiene quedarse en la habitación? Para eso que vayan al microcine, participen de actividades programadas o simplemente descansen», explicó Alejandro Goich, gerente de marketing de Ski Portillo.

