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Postales de esperanza en una barriada popular
«¡Anotá!», ordena Huilson, de 50 años, a esta enviada. «El Pepe (Mujica) es un sentimiento, es la mano dura, pero del trabajo. No es como los demás, que están todos de copetito, con trajes de 20 mil dólares. El Pepe nos entiende», explica.
«Ahora podemos ir a trabajar tranquilos. En la construcción te convenía que no te pasara nada, pero ahora existe un sistema de seguridad, que impone a las empresas ciertos requisitos mínimos para que los empleados no estén en riesgo. Antes estaban descuidados», explica.
En la calle desfilaba una caravana de automóviles, como si fuera época de carnaval. Bocinas, gritos, cánticos y tambores, todo bien propio de este bastión del Frente Amplio.
«Es una fiesta», afirma Sonia, de 77 años. José «Pepe» Mujica «es lo único bueno. Ya pasamos por todo, por eso sabemos que ésta es la alternativa», explica sobre su voto. «Con el Frente Amplio están mucho mejor los jubilados, los maestros y la Policía. El Frente es una fiesta, realmente nosotros queremos a nuestro partido», indicó mientras sostenía una enorme bandera de la alianza sentada en su reposera. Un contraste nítido con tanto descrédito de los partidos políticos que se encuentra en otros países de la región.
«Estamos festejando la democracia», agrega su hija Ana, de 59. A Mujica «lo elegimos por la honestidad. Sabemos que va a seguir gobernando como Tabaré Vázquez», enfatizó.
Los festejos en El Cerro habían comenzado la noche anterior, cuando los habitantes del lugar recibieron a los uruguayos radicados en la Argentina que acudieron a votar. Por la tarde, y tras intensas lluvias, lo simpatizantes volvieron a salir a la calle con todo su despliegue de banderas.
El barrio, de fuerte tradición obrera, ofrece un paisaje de casas bajas y humildes, donde la presencia del Frente está tatuada en todas las generaciones. «Estoy acá porque mis padres me lo enseñaron. El Frente Amplio tiene proyectos para los jóvenes, como el Plan Ceibal y el INJU» (instituto del menor), indicó Danilo, de 16 años y que, aunque no vota, es miembro de un movimiento de jóvenes dentro del Movimiento de Participación Popular (MPP, ex tupamaros).
Era una tarea difícil encontrar aquí a una persona que votara a la oposición, pero la hubo. «Yo no me olvido que fue un tupamaro. Ahora salen a hablar de que (Luis) Lacalle se compra una botella de whisky, pero no hacen memoria hacia atrás, cuando Mujica andaba poniendo bombas», explicó Ernesto, de 65 años, con visible enojo. «Yo soy blanco, bien blanco, y no votaría al Frente Amplio aunque se lo merezca. Sé que los partidos tradicionales se olvidaron de la gente, por eso pierden. Se merecen la derrota», indica.
Como contrapartida, a pocos kilómetros de allí, en el barrio Pocitos -de tradición blanca-, Daniela, de 29 años, afirma que es la primera vez que vota al Frente Amplio. «Voto por Danilo Astori, Mujica no me convence, pero estoy muy conforme con el trabajo de Tabaré», revela en la costanera. Aquí priman los edificios con vista al río y cuidados espacios de esparcimiento, donde los montevideanos salen a practicar deportes.
«Hasta que la oposición no se reorganice en una sola opción, la historia va a seguir siendo la misma. El Partido Nacional y el Partido Colorado tienen que juntar fuerzas si es que quieren llegar a la presidencia. El Frente Amplio ha sabido capitalizar a sus simpatizantes», estimó Mirta, de 45 años. Mientras, indiferentes, decenas de automóviles pasaban haciendo sonar sus bocinas y con las banderas del Frente Amplio hacia el lugar de los festejos.


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