27 de septiembre 2011 - 00:00

Prefectura hace revivir viejo motovelero

Nilda Garré
Nilda Garré
Cristina de Kirchner romperá hoy a las 16 la clásica botella de champán, rito universal de iniciación a la vida marina de los buques nuevos. La botadura del motovelero Bernardo Houssay, perteneciente a la Prefectura Naval, en el Complejo Industrial Naval Argentino (CINAR), es la vuelta a la vida de un navío que fue construido en 1931. Síntesis quizá de la historia política del país, refundar proyectos que otros deshicieron para volver a repetir el proceso en círculo interminable.

Nació con el nombre de Atlantis en un astillero de Dinamarca, y tras varias décadas al servicio científico de Estados Unidos pasó en 1966 a formar parte de los buques oceanográficos de la Armada argentina con el nombre de El Austral. Los marinos lo desactivaron en 1980 y fue transferido casi desmantelado a pedido del Centro Nacional Patagónico del Conicet; los científicos lo recuperaron, cumplió dos años de campañas entre 1982 y 1984, y por la falta de presupuesto y otros avatares burocráticos quedó abandonado y perdió su certificado de navegabilidad.

Su nueva dueña, la Prefectura, lo concibió como parte de un proyecto estratégico: avanzar en la investigación científica, hidrográfica y oceanográfica, actividad que requiere de un buque ya experimentado y de sus laboratorios que fueron modernizados; también se renovó el casco.

La idea creció con el apoyo del director nacional del Antártico, Mariano Mémolli, quien le asignó el primer destino: la base antártica Almirante Brown, donde ya los prefectos hicieron sus primeros pasos en las ciencias del mar.

A la celebración que encabezará la Presidente asistirán el ministro Arturo Puricelli; el almirante Jorge Godoy; la ministra de Seguridad Nilda Garré, y el prefecto general Oscar Arce.

El acto se completará con otro festejo, la finalización de los trabajos de reparación de media vida del submarino ARA San Juan. Fue incorporado a la Armada en 1986 y es uno de los tres clase TR 1700 que posee la Fuerza de Submarinos. Cuenta con capacidad para 37 tripulantes, una autonomía mayor a 60 días y más de 300 metros de profundidad de operación. Los trabajos de recuperación comenzaron a fines de 2007 por decisión del Gobierno nacional.

Es una tarea compleja, que implicó el corte del casco resistente para poder acceder a su interior, la separación de las secciones y el reemplazo de sus motores generadores y también de sistemas auxiliares de gran tamaño (que no pueden extraerse por las escotillas). Luego todos los componentes son remontados a bordo, los motores diésel, los generadores, las baterías -vitales para la navegación silenciosa- y otros elementos, como válvulas, tuberías, sistemas de tanques y de ventilación.

El submarino ARA Santa Cruz, gemelo del San Juan, también fue sometido a una reparación de media vida durante el período 2000-2001 en el Arsenal de Marina de Río de Janeiro, en el marco de un convenio con la Marina de Brasil, ya que en ese entonces el país no contaba con la capacidad para llevarla a cabo.

La reparación de media vida del submarino San Juan tiene como objetivo devolverle sus capacidades originales para que pueda estar al servicio de la Armada argentina por 15 años más; este trabajo se realiza íntegramente por primera vez en el país y por técnicos argentinos.

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