17 de octubre 2012 - 00:00

Premio Nobel: la “superstición sueca” que sobrevive a Borges

Arbitrariedad y olvido son elementos consustanciales al Premio Nobel de Literatura, cuyas omisiones y rechazos no dejan de ser materia periodística, año tras año. Borges, por caso, decía que era «una superstición sueca» no otorgárselo. Aquí reproducimos para el lector un artículo de Daniel Fermín en «El Universal» de Venezuela, que revela algunos aspectos poco conocidos sobre el proceder y reglamentos de la Academia Sueca. Veamos:

Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes
Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes
Haruki Murakami tendrá que esperar hasta el año próximo. El escritor japonés era el favorito en las apuestas para quedarse con el Premio Nobel de Literatura que ganó Mo Yan. El nipón, de momento, forma parte de una lista de autores que -a pesar de la aceptación de la mayoría de sus lectores- no poseen el galardón sueco.

Ejemplos de Nobeles perdidos hay muchos en la historia. Ahí está Jorge Luis Borges, el celebre escritor argentino que nunca fue reconocido por los académicos de la nación europea pese a ser postulado por 20 años. Se dice que fue por su ideología política (Borges aceptó condecoraciones del Gobierno dictatorial de su país), pero no será hasta 2036 cuando la Academia revele las razones por las que no lo premió.

Los normas de la institución nórdica sólo permiten abrir los dictámenes medio siglo después de la muerte del autor. El año pasado, por ejemplo, se develó que el jurado, en su época, no quiso otorgarle el Nobel a John Ronald Reuel (J.R.R) Tolkien por su «prosa pobre que no estaba a la altura de la narración de alta calidad». Poco importó que el autor sudafricano fuera un escritor de culto de la literatura fantástica.

Esos fantasmas del palmarés vienen de mucho tiempo atrás. León Tolstoi, que murió en 1910, es otro de los olvidados. Ya Gabriel García Márquez dijo una vez que de los 10 escritores que obtuvieron el Nobel mientras el autor de «Guerra y paz» vivía, el único que permanece presente en la memoria es el inglés Rudyard Kipling. El resto es puro currículo.

También están, entre los grandes que no ganaron, Henry James, que falleció en 1916; Marcel Proust, en 1922; Franz Kafka, en 1924 (su caso tiene justificación porque sus obras se publicaron tras su muerte); Joseph Conrad, en 1924, y Rainer Maria Rilke, en 1926. O Gilbert Keith Chesterton, que murió sin su premio en 1936, y James Joyce, que -según el sueco Kjell Epsmark- corrió la misma suerte de Paul Valéry, o de Julio Cortázar, quizá demasiado raros frente a una Academia muy tradicionalista.

Se dice que los miembros de la Academia durante años le dieron una mala interpretación de la voluntad de Alfred Nobel, que pidió que el Premio de Literatura fuera entregado a escritores con «la obra más notable de tendencia idealista». Así, un candidato como Henrik Ibsen, el dramaturgo noruego, también fue víctima de ese absurdo. El jurado decidió que no estaba «conduciendo al mundo literario en la dirección adecuada», por lo que prefirió ignorarlo tras cada postulación.

Mark Twain y Vladimir Nabokov también están en lista. Algunos señalan que Eyvind Johnson y Harry Martinson, los ganadores el año en el que el escritor ruso fue postulado, triunfaron porque pertenecían al propio comité seleccionador. Sombras de un galardón que se caracteriza por polémico.

Hay quienes agregan al mexicano Carlos Fuentes, que falleció en mayo de este año. Reconocido con el Premio Cervantes, en 1987, y el premio Príncipe de Asturias, en 1994, el nombre del autor de «Aura» sonó constantemente para el máximo galardón de las letras. Aunque al propio centroamericano, como a muchos otros, no le preocupaba el trofeo (en 2003 dijo que su tiempo había pasado).

Los últimos años también han sumado algunos nombres. El compositor y poeta estadounidense Bob Dylan, el también norteamericano Philip Roth, el poeta sirio-libanés Adonis, o el mismo Haruki Murakami son sólo unos pocos de los recientes candidatos al Nobel. Ellos, todos vivos, tendrá que seguir a la espera para saber si pasan a formar parte de la lista de galardonados o de los olvidados por la Academia.

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