7 de enero 2013 - 00:00

Preparan un plan frontal contra el uso de armas

Barack Obama y su hija Malia.
Barack Obama y su hija Malia.
Washington - La Casa Blanca sopesa adoptar un enfoque más global para frenar la violencia derivada de las armas de fuego: no sólo prohibir los fusiles de asalto, sino adoptar mayores controles sobre la compra de pistolas, informó ayer The Washington Post, al día siguiente del nuevo tiroteo en Aurora, Colorado, el lugar donde hace medio año se produjo una matanza en el estreno del filme «Batman».

Según el diario de la capital, una comisión encabezada por el vicepresidente Joe Biden, por encargo del presidente Barack Obama, preparó una reforma más drástica para una reorganización legislativa completa de esta materia.

Entre las medidas contenidas, figura un control del movimiento y venta de armas a través de una base de datos nacional, mayores controles sobre salud mental y multas severas a quien va con armas de fuego cerca de una escuela o se las entrega a menores.

A raíz de la fuerte conmoción causada por el tiroteo en una escuela de Connecticut, que acabó con la vida de 20 niños de entre seis y siete años, y 6 adultos, y reavivó el debate sobre el control de la venta de armas en el país, la Casa Blanca parece haber elegido la línea dura para afrontar este delicado tema.

Para elaborar la nueva normativa, el «número dos» del Gobierno habría colaborado codo con codo con algunos asesores del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, en primera línea en esta batalla por la seguridad, para reducir la enorme cantidad de armas que circulan por las calles de Estados Unidos.

Además, la Casa Blanca desarrolló otras estrategias, como tratar de conseguir el apoyo de Walmart y otras grandes cadenas de venta de armas sobre medidas que beneficiarían sus negocios, explicó el diario.

Control

El texto que Biden llevará ante el Congreso para fin de mes prevé, en concreto, un control encomendado a las fuerzas de seguridad de los requisitos universales sobre quien puede poseer un arma, así como un reforzamiento de los test de salud mental a los que someter a quienes desean comprar fusiles y pistolas.

La reforma también introduce la idea de una base de datos nacional sobre los movimientos de las armas, a partir de su primera adquisición, y prevé multas y sanciones severas a quien deambula armado cerca de escuelas.

Una vez presentada la reforma, el mismo Obama lanzará una gran campaña dirigida al público para obtener el apoyo popular a estas medidas que, según muchos estadounidenses, son contrarias a la Constitución, visto que la segunda enmienda ratifica la libertad de llevar armas.

Agencias ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero

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