Presentó Macri un ambicioso plan (deberá negociar)

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Incluye cambios impositivos, laborales, jurídicos, previsionales y fiscales. Exhortó a empresarios, gremios y gobernadores a sumar consensos.

El edificio del ex Correo Central se convirtió ayer en caja de resonancia de lo que fue quizás el mayor acto político protagonizado por Mauricio Macri desde que fue elegido Presidente y bailó en los balcones de la Casa Rosada. Esta vez no hubo coreografía, pero se respiró igual un ambiente de euforia oficialista, en un CCK repleto de empresarios, sindicalistas, jueces, gobernadores, legisladores, dirigentes políticos y hasta líderes religiosos.

En ese marco (reforzado por la imponente cúpula vidriada que corona el edificio), Macri lanzó los títulos -sin la letra chica- de las reformas que pretende instrumentar en los próximos meses, aprovechando el impulso del triunfo electoral del domingo 22. Reformas impositiva, laboral, institucional, educativa y previsional, entre otros cambios. Un paquete de anuncios muy ambicioso, pero de concreción incierta: lo que pretende el Gobierno debe pasar todavía el tamiz de las consultas multisectoriales y luego -una vez transformado en proyecto de ley- el filtro parlamentario.

Igual, quienes fueron a escuchar el discurso salieron declamando su apoyo a los pedidos que hizo Macri: "consenso" y "diálogo", para discutir los cambios y acordar su aplicación.

"Si no hay consensos básicos no habrá sustentabilidad pública, ni inversiones, ni seguridad jurídica, ni competencia empresaria; no habrá equidad social, ni una salida de la pobreza", dijo el Presidente ante un auditorio que lo escuchó con atención y en silencio.

Afuera, el clima era de contrastes. Había columnas de manifestantes de organizaciones sociales que avanzaban por la avenida Corrientes hacia el Centro Cultural Kirchner. Reclamaban ser tenidos en cuenta, al igual que los sindicatos o las cámaras empresarias. El tránsito en toda la zona era un caos. Todo transcurría bajo la severa vigilancia de cordones de gendarmes -la fuerza elegida para vigilar la seguridad exterior del acto- apostados en toda la manzana del CCK.

Macri ocupó el centro de la tarima armada para la ocasión, apenas treinta centímetros más alta que el piso. En la primera fila de asientos, a la derecha del primer mandatario, estaban los miembros de su gabinete. En el sector izquierdo, los gobernadores invitados. El discurso estaba programado para las 12:00, pero empezó con una demora de 15 minutos. Arrancó con el llamado a la formación de consensos básicos y pronto llegó la primera aclaración: "No se trata de ajustar o sacar, sino de poner".

Detrás de Macri se iban proyectando conceptos de su discurso a medida que desarrollaba su exposición. "Tenemos que avanzar en reformas en donde cada uno ceda un poco, empezando por los que tienen poder. Y no sólo hablo de la política", lanzó. "Es ahora o nunca", añadió, categórico.

Luego explicó los tres ejes de su convocatoria:

Responsabilidad fiscal: "No gastar más de lo que ingresa".

Creación de empleos: "Nuevas reglas que fomenten el empleo formal".

Calidad institucional: "La modernización del Estado es fundamental".

En el primero de los ejes incluyó la reforma impositiva en ciernes (que hoy será presentada por el ministro Nicolás Dujovne), las nuevas reglas de juego fiscales con las provincias (ver pág. 6) y los cambios en el régimen jubilatorio (ver pág. 12) que generaron polémica desde antes de su anuncio. "Sabemos que el sistema previsional no es sustentable", advirtió Macri para justificar la embestida, que incluirá un cambio en la fórmula de cálculo de las actualizaciones de haberes. Sobre el segundo eje deslizó cambios laborales y legales que anticipan controversia con los gremios (ver pág. 8). Y por último cambios judiciales en el Ministerio Público y el Código Penal, entre otros (ver pág. 11).

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