8 de octubre 2009 - 00:00

Presiona EE.UU. para un acuerdo en Honduras

El titular de la OEA, José Miguel Insulza, ayer en Tegucigalpa, poco antes de iniciar la ronda de diálogo con el sector que responde al mandatario constitucional Manuel Zelaya y con los golpistas.
El titular de la OEA, José Miguel Insulza, ayer en Tegucigalpa, poco antes de iniciar la ronda de diálogo con el sector que responde al mandatario constitucional Manuel Zelaya y con los golpistas.
Tegucigalpa - El Gobierno de facto de Honduras y delegados del derrocado presidente Manuel Zelaya abrieron ayer una mesa de diálogo bajo supervisión de la OEA en busca el desenlace de la crisis política, en un clima de recelo y fuerte despliegue militar. En ese marco Estados Unidos afirmó que el «tiempo se agota» para resolver el conflicto, por lo que el momento para firmar un acuerdo «es ahora».

El portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Philip Crowley, señaló que el mensaje de EE.UU. y de la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) al depuesto presidente Manuel Zelaya y el Gobierno de facto es y será que «esta crisis tiene que ser resuelta».

EE.UU., que está siendo representado en la misión de la OEA por el secretario de Estado adjunto para Latinoamérica, Thomas Shannon, opinó que «el tiempo se agota» dada la proximidad de las elecciones presidenciales del 29 de noviembre. Crowley insistió en que «la situación es urgente» y «el momento es ahora» para llegar a un acuerdo definitivo.

Crowley indicó que en Honduras «no existen actualmente las condiciones que puedan llevar a unas elecciones libres y justas. Estas condiciones tendrán que cambiar si queremos tener un nuevo Gobierno en Honduras que tenga no solamente el apoyo de los ciudadanos sino también de la comunidad internacional».

El diálogo de ayer se instaló con el Acuerdo de San José sobre la mesa, el plan del mediador y presidente costarricense Oscar Arias, que establece la restitución de Zelaya como prioridad, y propone la conformación de un Gobierno de unidad y una amnistía. El jefe golpista Roberto Micheletti reafirmó ayer que puede dejar el cargo, pero a condición de que Zelaya ceda sus pretensiones de regreso.

En ese marco, la Cancillería argentina denunció que el Gobierno de facto impidió el ingreso de un diplomático. «En violación de todas las normas internacionales, impidieron el ingreso de un diplomático que iba a reforzar el trabajo de la Embajada», confirmaron fuentes de la Cancillería. En un comunicado, el Gobierno argentino reiteró ayer que mantiene intactas sus relaciones diplomáticas con Honduras, «a través de los legítimos representantes de Manuel Zelaya».

Agencias EFE, AFP y DPA

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