9 de agosto 2011 - 00:00

Previsible, como letal

Previsible, como letal
Todos los caminos virtuales conducían al mismo resultado de los indicadores globales: sería otro lunes muy adverso para las Bolsas. Que tuvo la desagradable diferencia, de acelerar el poder de fuego en la corrosión de marcas previas. Y si en el exterior esto fue dejando recintos con traumatismos varios, en Buenos Aires la onda expansiva no se atenuó, sino que se hizo más destructiva.

Los asiáticos anunciaban que el temor se instalaba y que la incertidumbre no existía en absoluto. A cambio, era una seguridad que todo desarrollo de ayer resultaría corrosivo. En tal caso, Europa venía acostumbrada al deterioro constante y en la víspera agregó porcentuales ya casi habituales, desde un dos a un cinco por ciento. El Dow Jones, con ese poco creíble rebote del «gato muerto» del viernes, demostró que el felino estaba bien muerto: caída a pique del 5,5%.

Llegando al Bovespa para cepillar, en San Pablo, casi el 8% de sus valores promedio. No era sencillo ver algo más duro que eso, pero el Merval lo consiguió. El índice porteño cayó casi en el 11% y para quedar en los 2.738 puntos. Solamente un papel quedó llevando la bandera alcista -Carboclor-, con el 2,7%- mientras 83 especies perdieron cotización. Y al comprobar el ritmo negociado se verificó otra fecha de notoria «corrida» de las carteras, que no defendieron ningún límite y exponen el pellejo a los designios de una demanda sin piedad. Fueron $ 101 millones en acciones, con el acento en los títulos más líquidos y que fueron los más tullidos. Aunque esto habilite un «rebote». La Bolsa, aturdida.

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