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Previsible, como letal

Los asiáticos anunciaban que el temor se instalaba y que la incertidumbre no existía en absoluto. A cambio, era una seguridad que todo desarrollo de ayer resultaría corrosivo. En tal caso, Europa venía acostumbrada al deterioro constante y en la víspera agregó porcentuales ya casi habituales, desde un dos a un cinco por ciento. El Dow Jones, con ese poco creíble rebote del «gato muerto» del viernes, demostró que el felino estaba bien muerto: caída a pique del 5,5%.
Llegando al Bovespa para cepillar, en San Pablo, casi el 8% de sus valores promedio. No era sencillo ver algo más duro que eso, pero el Merval lo consiguió. El índice porteño cayó casi en el 11% y para quedar en los 2.738 puntos. Solamente un papel quedó llevando la bandera alcista -Carboclor-, con el 2,7%- mientras 83 especies perdieron cotización. Y al comprobar el ritmo negociado se verificó otra fecha de notoria «corrida» de las carteras, que no defendieron ningún límite y exponen el pellejo a los designios de una demanda sin piedad. Fueron $ 101 millones en acciones, con el acento en los títulos más líquidos y que fueron los más tullidos. Aunque esto habilite un «rebote». La Bolsa, aturdida.


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