4 de octubre 2010 - 00:00

Previsible: pedirán al FMI cambios más rápidos

Como sucede cada vez que se acerca la reunión anual del FMI y el Banco Mundial, vuelven las especulaciones con la posibilidad de un acercamiento con el organismo, incluso de que retornen las misiones para inspeccionar las cuentas públicas del país.

Pero no sucederá nada de eso: los principales funcionarios que representarán a la Argentina llevarán a Washington un mensaje duro contra la forma en que se maneja el Fondo y reclamarán cambios mucho más rápidos y drásticos en su funcionamiento.

En el caso del ministro de Economía, Amado Boudou, lo hará en las distintas reuniones programadas para el próximo fin de semana, como uno de los «gobernadores» de la institución. Se le adelantará la presidenta del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, que estará presente en el encuentro que organiza este jueves el Centro de Estudios Monetarios para Latinoamérica (CEMLA) en la capital norteamericana.

En ambos eventos se hablará extendidamente de los cambios en lo que se ha denominado pomposamente «la arquitectura financiera internacional». Y allí es donde la Argentina buscará hacer sentir su voz: se volverá a pedir mayor representación para mercados emergentes dentro del organismo y un cambio en la relación del Fondo con los países que integran este grupo.

Ésta será la «excusa» para evitar cualquier acercamiento con el Fondo, sobre todo cuando resultaría difícil de explicarlo políticamente de cara a un año electoral. El principal intento de acercamiento había sucedido el año pasado, durante la reunión de Estambul, cuando el titular del Fondo, Dominique Strauss-Kahn, y Boudou habían acordado que el organismo realizaría un relevamiento «light» sobre el estado de las cuentas públicas de la Argentina. Sin embargo, el ex presidente Néstor Kirchner echó por tierra cualquier posibilidad de acuerdo.

No está sola la Argentina con su reclamo. En realidad, China y Rusia también adelantaron que en la próxima reunión del G-20 en noviembre plantearán que el Fondo le dé más espacio al mundo de países en desarrollo. El Fondo ya aceptó incrementar en 3,13 puntos porcentuales el poder de voto de este bloque, otorgándole mayor espacio a la India, Brasil, México y China.

El FMI no cambió demasiado sus históricas posturas a pesar de las críticas recibidas luego de la crisis financiera de 2008. Según un informe divulgado a fines de la semana pasada, los recortes presupuestarios definidos en Europa significan «dolor en el corto plazo, pero ganancias en el largo».

En lo inmediato, el recorte de gasto -señala el Fondo- produce contracción de la actividad económica y más desempleo. Pero luego, al producirse una reducción de la deuda, el resultado es que disminuye la tasa de interés real y la presión impositiva, promoviendo más crecimiento.