Última foto de campaña. Elisa Carrió y Margarita Stolbizer y Ricardo Gil Lavedra no volvieron a fotografiarse juntas después de las elecciones del 28 de junio. Ayer formalizaron su divorcio político.
«Acá no aceptamos dos liderazgos y tampoco toleramos que Margarita acuda a un llamada al diálogo que es una trampa del Gobierno», bramó ayer por la tarde Horacio Piemonte, diputado nacional electo y titular del ARI en la provincia de Buenos Aires. En el Instituto Hannah Arendt, «think tank» de Elisa Carrió, se habían reunido diputados y legisladores de la ya fracturada Coalición Cívica para debatir la convocatoria del Gobierno al diálogo, pero Piemonte sorprendió a los «margaritos» con una ruptura fulminante.
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La división de la Coalición Cívica, principal fuerza opositora al Gobierno a nivel nacional, fue el primer resultado tangible de la ronda de diálogo convocada por Néstor y Cristina Kirchner. Ahora, los trece diputados del ARI de Carrió en la Cámara de Diputados quedarán escindidos de los cinco legisladores del GEN de Stolbizer. Lo que Kirchner camufló en 2006 como Concertación Plural para fracturar a la UCR ahora reencarna en la Mesa de Diálogo, un casting de aliados para el kirchnerismo que utiliza la Casa Rosada para reponerse de la derrota electoral del 28 de junio.
«Nosotros vamos a seguir apoyando el proyecto Carrió 2011. No confiamos en la reconversión de Cobos», advirtió Piemonte. «Ahora no es momento de hablar de candidaturas, tenemos que solucionar problemas más urgentes en este contexto de crisis, y tampoco podemos negarnos a dialogar. La ruptura de la Coalición es funcional a los intereses de Scioli en la provincia de Buenos Aires y del kirchnerismo a nivel nacional», fue la respuesta del sector de Stolbizer.
Stolbizer ya fue avisada de la decisión del ARI de romper la Coalición Cívica y en los próximos días notificará formalmente el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner. Tanto ARI como el GEN deberán designar nuevas autoridades, aunque los diputados de Stolbizer buscarán funcionar como interbloque junto al Acuerdo Cívico y Social que integran también socialistas y cobistas.
Carrió, de viaje por Estados Unidos, ya le había dado la extremaunción a su sociedad con Stolbizer. Los roces habían comenzado cuando Lilita defendió a Francisco de Narváez, principal adversario bonaerense de Stolbizer, en plena campaña electoral. Y después la crisis se agravó cuando Carrió criticó a Julio Cobos por sacarse una foto y apoyar a De Narváez en medio de la causa por el tráfico de efedrina. La marginación del cobismo en el armado de la boleta provincial de la Coalición Cívica fue festejado por la fundadora del ARI y lamentada por Stolbizer.
Pero la ruptura detonó con la negativa de Carrió a participar en la ronda de diálogo para que los principales referentes opositores desfilaran por el despacho del ministro del Interior, Florencio Randazzo. La ex candidata presidencial fue más allá y ordenó a toda su agrupación no sumarse a ese convite, tachado por Carrió como una trampa del oficialismo tras la derrota. Stolbizer no toleró esa directiva y la semana pasada visitó la sede del Poder Ejecutivo junto al radical Gerardo Morales y al cobista Daniel Katz.
La Coalición Cívica ya se había fracturado la semana pasada en el Senado. Samuel Cabanchik renunció a la bancada liderada por Carrió denunciando falta de democracia interna y un excesivo personalismo de la jefa del ARI.
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