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Primer éxito contra la mancha negra
Ésta es la estructura que British Petroleum busca instalar en el lecho marino del Golfo de México para capturar el petróleo que emana sin control como consecuencia del hundimiento de una plataforma el pasado 22 de abril. Mientras, la contaminación crece.
Tanto BP como la Guardia Costera estadounidense insistieron ayer en que el taponamiento de uno de los tres escapes no detendrá el flujo total de petróleo, que se estima ronda los 800.000 litros diarios, más de 5.000 barriles de crudo. Mientras, la marea negra ya llegó a las costas del estado de Mississippi y se teme que en tres días pueda arribar a las de Florida, que cuentan con un delicado ecosistema.
La medida sí facilitaría, según BP, concesionaria de la plataforma que se hundió el 22 de abril tras una explosión en la que murieron once trabajadores, la instalación de la gigantesca estructura de acero y cemento sobre la principal fuente del derrame.
Una vez instalada en el suelo marino, «en unos tres días», BP iniciará un proceso de pruebas para determinar la eficacia de la estructura, en la que se acumularía el petróleo que se bombearía a continuación a un barco en la superficie mediante una tubería.
«Este sistema está diseñado para ayudar a capturar el petróleo en el suelo marino y recolectarlo de forma segura para su procesamiento», afirmó ayer la empresa en un comunicado.
El éxito de la operación dista de estar asegurado al tratarse de un experimento pionero a 1.500 metros de profundidad, donde la cúpula contenedora afrontará una gran presión.
«No sabemos con certeza si el equipo funcionará», reconoció Bill Salvin, un portavoz de BP, quien añadió, de todos modos, que la prevista instalación brinda la mejor oportunidad para contener un vertido que amenaza con provocar un desastre ecológico.
En su esfuerzo para impedir que el crudo fluya a la superficie y avance arrastrado por el viento hacia las frágiles costas del estado de Luisiana y otros estados sureños, BP rocía a diario miles de litros de químicos para disolver el crudo a medida que va fluyendo del pozo submarino.
Defensa
Tanto la empresa como la Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA) defienden el uso de los químicos, que deshacen el petróleo en pequeñas partículas que después atacan las bacterias marinas, e insisten en que la toxicidad de los disolventes es «bastante baja».
Pero científicos expertos en temas marinos y grupos ecologistas cuestionan la benevolencia de esa inyección masiva de químicos.
«Lo que no entendemos es el impacto de esa sopa tóxica en los organismos marinos que entran en contacto con ella», dijo ayer al diario The Wall Street Journal Regan Nelson, de la organización medioambiental Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales.
Similares preocupaciones comparte Terry Hazen, un científico de la Universidad de California en Berkeley.
«La concentración de detergentes y otros químicos para limpiar sitios contaminados por vertidos de crudo puede provocar sus propias pesadillas medioambientales», afirmó el experto en declaraciones que recoge el canal de televisión Fox News en su página web.
«Algunos de los detergentes que suelen usarse son más tóxicos que el propio petróleo», insistió Hazen, quien cree que en ese caso es mejor dejar a los microbios que hagan su trabajo.
Agencias EFE, DPA y AFP


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