Tal vez el problema más grande que enfrenta hoy la Bolsa brasileña (B3), para seguir detentando su posición monopólica, no pasa por las resoluciones legales que están forzándola a abrirse a la competencia, sino por el cambio en el escenario político. La continuidad "Bovespa/BM&F/B3" vivió uno de sus mejores momentos bajo la administración del PT, cuando consolidó el cartel apelando a "relaciones carnales", jeitinhos y otras yerbas "non sanctas". Como señalamos tiempo atrás, hasta abril de este año, cuando las encuestas comenzaron a perfilar a Jair Bolsonaro como posible ganador, la posición mayoritaria del sistema bursátil era absolutamente contraria al nuevo presidente de la República Federativa, a quien rankeaban como el segundo peor candidato. A partir de ahí la cosa cambio, si bien nunca hubo nada parecido al apoyo explícito que hubo en su momento a favor de Lula Da Silva y su sucesora Dilma Russeff (o la que hiciera esta vez la Confederación Nacional de la Industria). Esto obedeció a dos factores, por un lado el sistema bursátil brasileño había decidido llamarse silencio tras "zafar por el poste" de quedar pegada con el "lava jato". Por el otro, la postulación de Paulo Guedes como futuro superministro de Economía y Fianzas. Tras abandonar el banco Pactual (de esta etapa se recuerda las fuertes críticas que realizara en sus informes contra el sistema financiero brasileño, que le valieran el mote de "Roque Santeiro" -mensajero del apocalipsis-), Guedes conformó en 1998 la corredora JGP, donde entró de lleno a operar en el mercado bursátil, para ser "invitado" a retirarse al poco tiempo. Ahí fundo con su hermano Gustavo, GPG, operando básicamente en futuros de índices. Siempre un outsider, de esa época se recuerda las maniobras que realizaba cuando encontraba algún operador haciendo algo "raro", a quienes gustaba de llevar a la quiebra a través de operaciones alternativas, pero siempre dentro de las reglas. En 1999 se puso al hombro la reorganización del IBMC (Instituto Brasilero de Mercado de Capitales, del cual nuestro IAMC es copia), renunciando en 2003 tras un fuerte enfrentamiento Claudio Haddad. Podemos seguir con las anécdotas, pero lo concreto es que hoy, este hombre, "antisistema", con más de una cuenta pendiente con diversos actores del establishment bursátil, un feroz creyente en la libertad de los mercados y la competencia, y que "los conoce de adentro", es quien tendrá a cargo el desarrollo de la estructura económica brasileña. El B3, tiembla.
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