31 de agosto 2016 - 00:00

Procesan a párroco por daños a iglesia protegida por Unesco

Lo hizo sobre la base del proyecto de tres arquitectos de la Universidad Católica de Córdoba. Entre los escombros habría restos óseos de sepulturas antiguas localizadas bajo el piso de ladrillos.

Desidia. La Iglesia de la Merced es uno de los solares más bellos y mejor conservados del grupo, que en 2000 fue declarado Patrimonio de la Humanidad.
Desidia. La Iglesia de la Merced es uno de los solares más bellos y mejor conservados del grupo, que en 2000 fue declarado Patrimonio de la Humanidad.
La Justicia federal cordobesa procesó al cura párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Merced, en Alta Gracia, y a tres arquitectos de la Universidad Católica de Córdoba, por "daños irreparables" ocasionados durante obras de restauración al edificio declarado Patrimonio de la Humanidad.

La iglesia está emplazada en la zona céntrica de Alta Gracia, distante unos 38 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Córdoba, y forma parte -junto con el Tajamar, el Obraje y el Museo de la Estancia Jesuítica- del patrimonio histórico por resolución de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en 2000.

Fue el juez federal Ricardo Bustos Fierro quien resolvió procesar al párroco Marcelo Siderides y a los arquitectos Melina Malandrino, Pedro Cufre y Juan Pablo Orozco, miembros del Instituto "Marina Waisman", de la Universidad Católica de Córdoba, por "daños irreparables" durante la obra, en 2012.

En la resolución, el magistrado los declara coautores del delito de "Daño agravado por cometerse en perjuicio de un bien de uso público y monumento de carácter histórico".

Bustos Fierro indicó que procesó a Siderides por ser el "responsable de la contratación de los profesionales idóneos, dueño de la obra y encargado de velar por su integridad como Patrimonio Cultural y de cualquier consecuencia gravosa que pudiera resultar de las tareas de restauración".

A Malandrino, el magistrado la procesó en su carácter de "directora del Instituto 'Marina Waisman' de la Universidad Católica de Córdoba, a su vez autora del proyecto de restauración y responsable como tal de la conservación, dirección y puesta en práctica de la aplicación de las técnicas adecuadas para llevar adelante el proyecto mencionado".

Consideró además que los arquitectos Cufre y Orozco, integrantes del mismo instituto, fueron "autores conjuntamente" con Malandrino de la dirección y puesta en práctica del Proyecto de Restauración", con el que habrían dañado de "manera irreparable" la iglesia.

Bustos Fierro indicó que "como consecuencia del obrar mencionado, se provocó la destrucción del Solado Histórico subyacente, es decir, se destruyeron los ladrillones que estaban colocados en la totalidad del suelo del interior de la Iglesia, los que más allá de pertenecer o no a la época jesuítica, eran históricos, auténticos y formaban parte de la Iglesia en su totalidad y como tales constituían su Patrimonio Histórico y Cultural".

La remoción del solado se dio con el objetivo de instalar un sistema de calefacción al interior del templo y se provocó la destrucción de sepulturas antiguas, la pérdida y destrucción de restos óseos y esqueléticos que estaban enterrados desde los orígenes del edificio.

"Fue una excavación asistemática, burda y torpe. Máxime teniendo en cuenta que los arquitectos que coordinaban la obra sabían que estaban interviniendo un bien que cuenta con la declaración de patrimonio mundial", señaló Bustos Fierro.

Entre los hechos de gravedad se establece que algunos escombros fueron trasladados a una cancha de fútbol en barrio Liniers, de Alta Gracia, y que el propietario de la empresa de contenedores había informado que entre los materiales podían observarse restos óseos.

Por su parte, el abogado del párroco dijo a Cadena 3 que "hemos apelado para ir a la Cámara Federal a los fines de que revean la situación, dado que es una injusticia porque el cura en vez de ser procesado debió haber sido premiado, porque la labor que ha hecho en pos del arte y la cultura no tiene parangón".

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