El procurador general de la Nación, Esteban Righi, cargó ayer contra el fiscal de Investigaciones Administrativas Manuel Garrido por llevar adelante «una campaña de promoción personal», que afecta tanto a él como al Ministerio Público Fiscal y que genera «innecesaria alarma» en distintos medios públicos, así como «denuncias irresponsables ante el Poder Judicial de la Nación». A través de un insólito comunicado de prensa comenzó un nuevo capítulo de la saga iniciada hace un mes entre el procurador y el fiscal a cargo del área que depende de él y que investiga casos de corrupción en el Estado, cuando Righi estableció límites para la actuación de la FIA.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El nuevo disparador fue una nota elevada por Garrido a partir de una causa por presunto enriquecimiento ilícito contra Daniel Marx, en la que el fiscal afirmaba estar «perplejo» ante las nuevas disposiciones y no saber cómo actuar en el caso. El problema fue que la duda no fue sólo llevada al procurador y al juzgado interviniente, sino que también llegó a la prensa. De ahí la dureza del comunicado de Righi, ya que -según dicen en la Procuraciónson cosas «que deberían resolverse internamente, más que en los medios».
El comunicado destaca además que, de acuerdo a la ley del Ministerio Público Fiscal, la actuación del titular de la FIA en esta oportunidad era clara porque el reglamento indica que, al apartarse un fiscal de un proceso judicial (como en este caso), la FIA tiene la obligación de intervenir para que no se cierre la causa. También señala que, como Garrido ya actuaba en la investigación desde hace varios años, no había dudas sobre su participación, ya que ese aspecto no había cambiado con el dictamen del procurador. La disposición de Righi sólo se aplica a las causas a partir de la aparición de esta nueva reglamentación.
Tecnicismo
Este nuevo cruce se basa en realidad en un tecnicismo de rápida resolución. Es una excusa que esconde el estado complicado en el que se encuentra la relación entre Righi y Garrido, además muy afectada por lo medios. Durante el último mes, Garrido los eligió como tribuna al no poder discutir el dictamen: la decisión de Righi estuvo perfectamente encuadrada dentro de la ley, fuese o no fuese lo mejor para la FIA.
Al instalarse el tema, la oposición adoptó como suyos los reclamos de Garrido, que ya decantaron en proyectos como la formación de una Comisión Bicameral en el Congreso para el seguimiento del Ministerio Público Fiscal, anunciada por partidos de la oposición hace dos semanas. La conferencia se basó en el anuncio de una medida que está contemplada por la ley y que ya debería estar puesta en práctica. Otra vertiente de las repercusiones fueron las amenazas de juicio político a Righi, algo que Garrido siempre rechazó de manera enfática.
Ahora, cuando parecía que el tema se estaba calmando y que no había mucho más para decir, aparece este cross del procurador general de la Nación. El comienzo de un nuevo round en los medios que no prevé cambios a nivel institucional por el momento: dependerá a cuánto escalan la dureza de los golpes.
Dejá tu comentario