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Productores agreden a jefe kirchnerista en el Congreso
Así quedaron el diputado Agustín Rossi y su auto, tras los huevazos recibidos de parte de productores, cuando salía de un acto de entrega de subsidios en Laguna Paiva, Santa Fe.
Nadie, salvo la Federación Agraria, quedó ayer sin condenar el ataque al jefe de la bancada kirchnerista de Diputados, como indica la lógica más elemental.
El incidente tuvo ribetes que preocuparon al Gobierno más allá del enchastre de huevos y las trompadas al aire de ayer en Santa Fe. Por ejemplo, si tuvo alguna relación con las pujas en la interna santafesina entre Carlos Reutemann y Rossi. Hoy en el orden verbal y sin que pasen a otra modalidad, dado el temperamento pacífico de los dos. Imposible, sin embargo, pensar en conspiraciones en ese terreno, aunque desde el oficialismo hayan sobrado teorías de ese tipo, que casi con exclusividad se basaron en el hecho de que Reutemann tiene su campo en las cercanías (Llambí Campbell). Sería no conocer al ex corredor. Más bien debería pensarse que el incidente ilustra sólo lo que Lole le viene advirtiendo al Gobierno en los últimos días sobre el peligro de salir a hacer campaña por la provincia utilizando el Frente para la Victoria en lugar de refugiarse en el Partido Justicialista histórico.
«No se puede hacer campaña en Santa Fe de la mano del kirchnerismo», dijo Reutemann hace una semana. Ayer Rossi fue a Laguna Paiva a repartir subsidios (la herramienta política por antonomasia de los Kirchner), y unos activistas que esperan una eliminación (como pidió Hermes Binner) de las retenciones a la soja lo despidieron a huevazos.
Al mismo tiempo se sembraron dudas sobre la oportunidad en que se tomaron las imágenes del ataque a Rossi, con cámaras de televisión que previamente estaban estratégicamente instaladas en la vereda de enfrente de la municipalidad de Laguna Paiva.
Inevitable pensar en una operación que multiplicó el canal TN, una cadena de noticias de 24 horas, al repetir las escenas ayer cada media hora.
Así, el incidente (que por estar protagonizado por políticos tiene más consecuencias políticas que policiales) deja un interrogante: ¿benefició a Reutemann al demostrar las resistencia de los santafesinos a aceptar representantes del Gobierno o puso a Rossi como una víctima de ese condenable ataque?
El problema para el jefe de la bancada oficialista es doble. Porque al mismo tiempo que «pone la cara» en su provincia por el Gobierno y paga el costo de las críticas a los Kirchner en su provincia por la pelea con el campo, debe callar que durante el debate por la ratificación de la Resolución 125 fue uno de los pocos dirigentes del kirchnerismo que se animó a decirle al matrimonio Kirchner que esa decisión debía modificarse en el Congreso. De hecho, en Diputados se aprobó con cambios que Néstor Kirchner consideró en demasía por lo que, enfurecido, no le atendió el teléfono a Rossi durante casi dos meses. Pero esa historia no es tan conocida.
Rossi recibió ayer la solidaridad de todos los partidos. Por la tarde, hasta lo llamaron Cristina y Néstor Kirchner, Alberto Fernández y le envió saludos Julio Cobos. Julio Pereyra, de la Federación Argentina de Municipios, también apareció en escena.
«Se juntaron específicamente para agredirme», dijo Rossi durante todo el día. «Nunca me había pasado una situación de violencia como ésta», comparándolo con el escrache que sufrió en la puerta de su casa por parte de ruralistas en mayo pasado, justo en medio del conflicto por el campo.
Los saludos a Rossi llegaron también desde el presidente del bloque de diputados del SÍ, Eduardo Macaluse; el del bloque de la Coalición Cívica, Adrián Pérez; la jefa de la bancada del PS, Silvia Augsburger; el del PRO, Federico Pinedo; y Luis Lusquiños, del Frejuli.
Sólo la Federación Agraria buscó justificativo al ataque: «No podemos dejar de expresar que el profundo malestar y la impotencia de los productores agropecuarios es la reacción frente al maltrato y ninguneo constante recibido por parte del Gobierno nacional y los legisladores oficialistas», dijeron los hombres de Eduardo Buzzi en un comunicado.


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