27 de agosto 2009 - 00:00

Prolonga Obama una política que criticó

 Washington - Mientras la atención de los medios de comunicación se centraba en la investigación de los abu-sos de la CIA, la administración Obama aprovechó para anunciar que continuará con una política que el presidente criticó duramente cuando era candidato: el envío de presuntos terroristas al extranjero para que sean interrogados y encarcelados allí.

Las organizaciones de derechos humanos han condenado reiteradamente esta política, conocida en inglés como «rendition policy», ya que en muchos de los países donde se envía a los sospechosos de terrorismo es común la práctica de la tortura.

De hecho, se han documentado numerosos casos de presuntos militantes de Al Qaeda que fueron capturados en Afganistán o Irak por EE.UU., y que luego fueron brutalmente maltratados en países como Siria o Arabia Saudita. Fuentes de la Casa Blanca aseguraron que se aplicarán nuevos mecanismos de control para evitar que los sospechosos sean torturados. Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos no confían en los controles, ya que en el pasado no demostraron tener mucho éxito.

«Es muy decepcionante que Obama, como Bush, confíe en las garantías diplomáticas, ya que son completamente inútiles en la prevención de la tortura», declaró Amrit Singh, uno de los abogados de la ACLU (Unión Americana de las Libertades Civiles).

Un conocido caso en que la diplomacia no funcionó fue el de Maher Arar, un ciudadano canadiense de origen sirio que fue trasladado a Siria. Varios miembros del consulado canadiense en Damasco lo visitaron en la cárcel, pero estaba tan atemorizado que no se atrevió a denunciar las torturas que estaba sufriendo.

Según los analistas, la política de envío tiene como objetivo evitar que lleguen nuevos presos a Guantánamo.

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