Plazos. Jorge Enríquez dio detalles de la transferencia de jueces.
El traspaso de parte de la Justicia a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires es un hecho. El subsecretario de Justicia porteño, Jorge Enríquez, habló de la resistencia de los jueces, los beneficios económicos y de tiempo que esto traerá y de la problemática más denunciada: la violencia de género.
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Periodista: ¿En qué situación está el traspaso de la Justicia a la Ciudad?
Jorge Enríquez: Como todo cambio, produce una inquietud. En los jueces produjo. Durante la primera mitad de este año tuvimos conversaciones con distintos jueces y particularmente con la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional, que es el organismo que los nuclea. Encontramos buena receptividad, pero eso choca a partir de que se empiezan una serie de planteos, de inquietudes que tenían vinculadas con la obra social, que es la misma, con las diferencias salariales que pudiera haber, que son mínimas. En el caso de que se produzca un pequeño desfasaje vamos a equipararlos. Además, plantearon cuestiones de las competencias. ¿Pero qué pasa en realidad? Nosotros no advertimos ningún interés federal en los casos, siempre decimos que un divorcio entre dos vecinos de Caballito o un desalojo entre vecinos de La Paternal no tiene que tratarse en una Justicia nacional.
P: ¿En qué beneficiará a los porteños este traspaso?
J. E: Tenemos un sistema acusatorio que es mucho más ágil y cercano. Una Justicia en la que no intervenimos nosotros en su diseño, y que no podemos controlar, es una Justicia que se le escapa a los porteños. El 80% de los casos sometidos a nuestros tribunales se resuelve en una etapa previa de mediación, pese a que la Constitución plantea que es voluntaria, funciona aceitadamente. Queremos que sea una Justicia a bajo costo económico y que tenga rapidez para solucionar los conflictos.
P: ¿Qué tiempos manejan?
J. E: Están vinculados a los tiempos legislativos. Macri sostenía, y sigue sosteniendo, el interés en el traspaso de la Justicia. Ya lo demostró con el traslado de la Policía. Pero la Justicia es más compleja. Será un par de años. Igual, desde 2000 venimos produciendo trasferencia de competencias en material penal. Hubo dos convenios. El segundo abarcaba exhibiciones obscenas, amenazas, daños y discriminación, entre otros. El tema de amenazas se relaciona también con algo que está mostrándonos una cara muy dramática que es la violencia de género.
P: ¿Es lo más denunciado?
J. E: Sí, las amenazas relacionadas con la violencia de género. Por eso hemos iniciado un procedimiento que es para hacer efectiva la restricción perimetral. Hemos empezado con las pulseras electrónicas con un sistema de georeferencia. Se está aplicando en la Ciudad. Por ahora los jueces sólo requirieron dos. El sistema de georeferencia funciona en la calle Guzmán. Es una pulsera que se le pone al agresor y a la víctima se le da un dispositivo que al apretarlo se comunica con el centro de georeferencia, donde se le da contención. En una pantalla se localiza al agresor. Además, se pueden ver puntos cercanos de amigas o familiares, por si vemos que se está desplazando en determinada dirección, y advertimos a la víctima que no vaya para allí.
P: ¿Qué otros proyectos hay?
J. E: La Justicia multifueros. Que abarquen la parte Penal y la Civil. Hay que trabajar interdisciplinariamente. En Baltimore, Estados Unidos, trabajan en conjunto hospitales, Policía, etc. Allí, si una mujer llega con un dolor de garganta, le hacen un escaneo porque por ahí la agarraron del cuello y tiene marcas internas. Acá, estamos trabajando para que interactúen los diferentes sectores.
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