La intendencia de la ciudad cordobesa de San Francisco propuso a los colegios secundarios locales dotarlos de aparatos para realizar controles de alcoholemia a los alumnos. El ministro de Educación de Córdoba, Walter Grahovac, rechazó ayer la posibilidad de realizarlos, pero en cambio se mostró partidario de prohibir las fiestas de entre semana a las que concurren los alumnos.
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«Es una iniciativa comprometida. No me parece que con esta metodología se resuelva el problema. No se resuelve el conflicto poniendo límites con dosajes de sangre o controles de alcoholemia.
Lo que hay que prohibir son las fiestas a las que acuden los estudiantes en medio de la semana», manifestó el funcionario. La iniciativa pertenece al intendente local, Martín Llaryora, y es una respuesta a las quejas de los docentes por los adolescentes, sobre todo los que cursan los años superiores, que llegan a clase casi sin dormir y con evidentes signos de estar alcoholizados. Llaryora señaló que «el municipio pone a disposición de las diversas instituciones, de forma gratuita, la posibilidad de contar con alcoholímetros, como una herramienta técnica que ayuda a prevenir este tipo de comportamientos y a lidiar con posibles problemas dentro del ámbito escolar».