Detenido el viernes en una planta de gas industrial cerca de la ciudad de Lyon (centroeste) donde cometió el ataque, Salhi empezó a hablar a los investigadores el sábado por la noche tras haber mantenido silencio desde su arresto. Confesó el asesinato de su jefe, Hervé Cornara, de 54 años.
Ayer fue trasladado a región parisina, a la subdirección antiterrorista de la Policía judicial (SDAT). La prisión preventiva para el agresor puede durar hasta 96 horas antes de que pase a disposición judicial. En cuanto a su esposa y a su hermana, que habían sido detenidas, fueron liberadas.
Los primeros resultados de la autopsia de la víctima no permitieron determinar las causas exactas de la muerte ni tampoco si estaba muerto cuando fue decapitado. La cabeza estaba rodeada de banderas con mensajes religiosos islámicos, un modus operandi similar al del Estado Islámico (EI).
Los investigadores determinaron, en tanto, que la fotografía tomada por Salhi de la cabeza de Cornara fue enviada a través del servicio de mensajería WhatsApp a un número canadiense, pero de un usuario que, en realidad, estaría ubicado en las zonas de Siria y de Irak ocupadas por el grupo terrorista.
De hecho, estiman haber identificado a un yihadista francés presente en los terrenos de combate y que se encuentra entre los 473 extremistas franceses en el terreno fichados por París.
| Agencias AFP y EFE |


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