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PTP: “chinos” a las urnas
Fernando Pino Solanas
El Partido del Trabajo y del Pueblo (PTP), instrumento electoral del Partido Comunista Revolucionario (PCR), despertó ayer tras convocar, sistemáticamente, a lo largo de más de cinco elecciones, al voto en blanco o la abstención, figura que en su dialecto llamaban «voto bronca».
Ayer, en La Plata, el PTP presentó credenciales y formalizó el giro táctico de retomar la disputa electoral. Tuvieron, en septiembre, un ensayo: a través de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), su brazo piquetero, pujaron en la interna de la CTA, asociados a Pablo Micheli y Víctor De Gennaro.
El origen del sello se remonta a los 80, fines de la dictadura, cuando el PCR proyectó el partido que no llegó a competir como tal en la presidencial del 83, pero que acompañó la candidatura presidencial de Ítalo Luder.
Forcejeo
Desde entonces (aún hoy) forcejean para usar una nomenclatura registrada por otros: el Partido Comunista Argentino -del que se escindieron en 1968-, en estos tiempos imbuido de filokirchnerismo, y Revolucionario, referencia de larga discusión en los estrados electorales.
Durante los 80, tuvieron competencias autónomas hasta que en el 89 se integraron al FreJuPo que postuló a Carlos Menem. Al poco tiempo, renegaron de esa alianza y compitieron, en 1991, detrás de la candidatura a gobernador de Oscar Alende, mixturados con el peronismo de izquierda que se gestó con el Grupo de los Ocho de, entre otros, Carlos Chacho Álvarez, Germán Abdala y, entre otros, Moisés Fontela.
Su vínculo con ese espacio operó, justamente, a través de Fontela. Aquel G-8 lo integraba, también, Luis Brunati: exministro de Antonio Cafiero, Brunati se replegó durante años y ahora forma parte de la mesa chica de Solanas.
Entre un Pino -el del 95- y otro Pino -el de 2011- declararon, con Otto Vargas como estratego y vocero, el Argentinazo (como buena parte de la izquierda criolla tiene una tendencia al uso de aumentativos) y forjaron una curiosa alianza detrás de la candidatura de Miguel De Renzis en 2001.
Sus primos lejanos trotskistas (el PCR es leninista-maoísta, lo que le valió el apodo de «chinos») le endilgan, además, simpatías con sectores militares como Mohamed Seineldín. Con antiguos rivales de la izquierda, como el MST, confluyen ahora en Proyecto Sur. En el pinismo, replican también su alianza de CTA con Micheli-De Gennaro.
Con fuerte presencia en las universidades a través de la CEPA, expresiones sindicales como en SUTEBA disidente y Terrabusi-Kraft, y una histórica vertiente de desocupados (tuvo en el «Perro» Santillán a uno de los piqueteros más taquilleros de los 90), explora ahora la vía electoral clásica.
Ayer, el PTP estrenó su sello en La Plata aunque espera, todavía, la personería definitiva de la Justicia electoral. Juan Carlos Alderete, Mariano Sánchez y, entre otros, Cristina Cabib -de Madres de Plaza de Mayo de Quilmes- encabezaron la presentación.

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