Nueva York - Puerto Rico declaró su "quiebra asistida", un recurso extraño pero que se debe a que es territorio estadounidense y por eso no se le permite entrar en una bancarrota tradicional. El país debe a sus acreedores u$s73 mil millones, una cifra que empalidece a los u$s18 mil millones de deuda que tenía Detroit cuando se convirtió en la mayor quiebra municipal en la historia, en 2013.
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El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, pidió ayer activar un proceso judicial para reestructurar su elevada deuda. La decisión se tomó luego de que venciera el lunes un recurso conocido como "stay" que había suspendido temporalmente la posibilidad de que los acreedores pudieran demandar al territorio estadounidense en un intento por recuperar su dinero.
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