11 de marzo 2011 - 00:00

Punta del Diablo, la nueva estrella del este uruguayo

Típica postal de esta villa que cada verano se expande más y muestra nuevos hostels, hosterías y casas en alquiler.
Típica postal de esta villa que cada verano se expande más y muestra nuevos hostels, hosterías y casas en alquiler.
La costa del departamento de Rocha, en Uruguay, se ha convertido, los últimos años, en uno de los destinos más elegidos por los argentinos. Desde La Paloma hasta la ciudad fronteriza de Chuy, esta zona ofrece diferentes poblados caracterizados por su simpleza, sus coloridos paisajes y sus bellísimos atardeceres en la playa, sin dejar afuera la abundante oferta de artesanías que le dan un toque muy bohemio.

Entre los pueblos de Rocha se destaca Punta del Diablo, a 300 km de Montevideo, que este enero recibió unos 30.000 visitantes principalmente de Uruguay, la Argentina, Chile, Paraguay y Brasil, así como europeos y norteamericanos, según datos brindados por el portal turístico www.portaldeldiablo.com.uy. Originalmente era un pueblo de pescadores, pero hoy el turismo estival se suma a sus actividades principales. Sin embargo, no hay grandes hoteles allí, sino más que nada casas, cabañas, hostels y un camping, lo cual permite mantener el espíritu rústico del lugar.

Punta del Diablo tiene tres playas. La más tradicional es la de Los Botes y de la que parten barcos de pesca. Es mansa y familiar, como también lo es la del Rivero. Esta última termina con las rocas del Rivero que la separan del Parque Nacional Santa Teresa. Finalmente, la playa de la Viuda es la más frecuentada por los jóvenes y surfistas y la más brava, aunque es posible bañarse en toda su extensión. Es una bahía grande que termina con el faro que le da nombre a la playa y se caracteriza por sus bares sobre la arena y los artesanos que venden sus producciones en paños.

Su centro está constituido por una calle curvada y colorida, donde abundan los bares, locales de diseñadores independientes y los pequeños restoranes, con no más de siete mesas, lo que genera un ambiente calmo e íntimo y cuya especialidad es la comida de mar (desde platos preparados con la pesca del día hasta buñuelos de algas y empanadas de pescado).

También se encuentran allí los supermercados, locutorios, panaderías, la estación policial y una feria de artesanos. Se suman durante las tardes y noches varios productores manuales que venden sus creaciones en lonas sobre el suelo. Durante las noches suelen tocar bandas tanto en los bares como en la playa, y hay un boliche alejado del centro.

Los micros que llegan o se van de Punta del Diablo no tienen una parada marcada, la gente espera al costado de la calle a que lleguen. La población que vive allí es de 650 habitantes, número que se multiplica durante el verano.

Paseos desde Punta del Diablo

Un día entero merece la visita al Parque Nacional de Santa Teresa, que consiste en un enorme camping construido alrededor de la Fortaleza de Santa Teresa que data de la época colonial. Se destacan además sus tranquilas playas, que se asemejan a una piscina natural, y un bosque de tres mil hectáreas.

La fortaleza fue construida en 1762 por los portugueses y luego ocupada por los españoles. Sus murallas poseen la forma de un pentágono irregular y su perímetro alcanza los 652 metros; toda ella ocupa una hectárea de superficie. La construcción tiene 41 troneras para cañones y cuatro puertas, pero se utilizaba más que nada para vigilancia.

Al parque se puede ingresar por su entrada principal en el kilómetro 302 de la Ruta 9 y cuenta con 1.050 hectáreas pobladas por más de 2 millones de árboles. Además, tiene una piscina seminatural conocida como «El Chorro» construida en base a un pequeño arroyo, una pajarera, un invernadero, un rosedal, un parque infantil y un sombráculo, con variadas y muy bellas flores.

El alojamiento puede ser tanto en carpa como en cabañas y cuenta con un supermercado y cabinas telefónicas. Sus playas, de arena blanca e ideales para bañarse, son tres: Playa Grande, La Moza y Playa del Barco.

Ubicado entre el Parque Nacional Santa Teresa y La Coronilla, se puede visitar el Cerro Verde, ubicado sobre la costa oceánica y rodeado de playas. Es un área donde se halla una gran diversidad de especies biológicas, más de 4.000 terrestres y marinas, entre ellas la tortuga verde, y donde se pueden avistar entre agosto y noviembre cetáceos como ballenas y delfines.

La Coronilla: este pacífico balneario a 15 kilómetros de Punta del Diablo se caracteriza por su paz y su tranquilidad, ya que no está tan explotado turísticamente como otros pueblos. Hay allí mucho verde y árboles y sus visitantes aseguran que es un lugar ideal para olvidar el estrés rodeado de naturaleza y pa-ra la pesca. Se puede visitar el Centro de Tortugas Marinas del Uruguay, donde se observa a estos típicos animales de la zona.

El Monte de Ombúes es famoso por tener árboles de hasta 600 años y porque nunca se permitió la tala allí. Con curiosas formas y lianas, este bosque está ubicado en Monte Grande, en el kilómetro 267 de la Ruta 10, desde donde se pueden realizar visitas guiadas.

Cerca de Punta del Diablo se encuentra la Laguna Negra o también llamada de Difuntos, por su proximidad a los cementerios indígenas. Está rodeada por un monte nativo, palmares, bañados, con su nutrida cantidad de especies de aves y mamíferos. Es muy importante allí el ecoturismo, así como la repoblación de especies, por lo que es elegida para investigaciones científicas.

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