19 de abril 2013 - 00:00

Pura frustración

Del Potro y Mónaco tuvieron un día negro en el Principado monegasco y quedaron eliminados en los octavos de final. La derrota más sorpresiva fue la de la Torre de Tandil, víctima de Nieminen, N o 49 del mundo.
Del Potro y Mónaco tuvieron un día negro en el Principado monegasco y quedaron eliminados en los octavos de final. La derrota más sorpresiva fue la de la Torre de Tandil, víctima de Nieminen, N o 49 del mundo.
Fue un día negro para los argentinos en el Masters 1000 de Montecarlo (2.646.495 euros, polvo de ladrillo). Pese a tratarse de compromisos de distinta índole, tanto Juan Martín del Potro como Juan Mónaco se marcharon contrariados. El primero, víctima de su irregularidad, perdió ante el finlandés Jarkko Nieminen por 6-4, 4-6 y 7-6 (4), mientras que el segundo no pudo con el serbio Novak Djokovic, que terminó imponiéndose por 4-6, 6-2 y 6-2.

Del Potro estuvo a tiro del triunfo, pero terminó llevándose una derrota. En un partido con demasiados vaivenes, la Torre de Tandil, 5° preclasificado, no pudo cerrar el duelo en el tercer set (sacó 5-4 para la victoria) y terminó quedando eliminado en los octavos de final. Ya desde el comienzo se lo vio incómodo: sus tiros no lograban hacer daño y, por lo tanto, sentía los constantes ataques y winners de Nieminen.

No obstante, pese al comienzo adverso, Delpo logró reponerse a tiempo. Ajustó un poco sus tiros, fue más agresivo e intentó tomar el control del match. Sin llegar a mostrar un gran nivel, y pasando algunos apuros con su saque en el 4-3 y en el 5-4, el tandilense salió del paso y llevó la historia a un set decisivo. Fue entonces cuando se vieron los mayores altibajos en el partido, de uno y otro lado. El argentino sacó una luz de ventaja con un quiebre, pero rápidamente quedó 4-2 abajo. Parecía definido. Sin embargo, volvió a levantar su nivel y, con dos roturas de servicio, se puso 5-4 y con el saque para cerrar con éxito. Pero otra vez los problemas. Dudas y errores no forzados, sobre todo con el revés, para darle esperanza a Nieminen, que remontó la historia y lo terminó ganando en un tie-break.

Por su parte, Mónaco tuvo un comienzo semejante al de su particular partido del miércoles con Ernests Gulbis, mostrándose sólido desde fondo de cancha y aprovechando los errores del rival. En el caso del letón, producto de sus vaivenes emocionales. Ayer, la circunstancia tuvo como protagonista una vez más al lastimado tobillo del serbio. Durante todo el primer set, a Djokovic se lo vio preocupado, fastidioso, testeando la resistencia de la zona en cada pisada. A raíz de esto, la manga quedó en manos del tandilense y motivó al N°1 a pedir trainer. La especulación sobre un potencial abandono del europeo rápidamente quedó descartada. El serbio volvió a la cancha, lució más suelto, redujo sus errores no forzados (totalizó 21 en el primer set) y con oficio niveló el match. El ritmo lo imponía Djokovic, con logros y desaciertos, pero Mónaco también colaboraba para que el serbio se escapara en el parcial decisivo con una ventaja de 5-1, aunque recién en el 8° game lograría su séptimo quiebre para darle forma al séptimo triunfo sobre el tandilense en igual número de enfrentamientos.

Facundo Bagnis se clasificó para los cuartos de final en el Challenger de Panamá (35.000 dólares, polvo de ladrillo), tras derrotar al español Daniel Muñoz de la Nava (4°) por 6-0 y 6-2. Hoy se enfrentará al dominicano Víctor Estrella. Por la misma instancia, Renzo Olivo chocará con el español Rubén Ramírez Hidalgo (3°). Por otro lado, en Santos (35.000 dólares, polvo de ladrillo), Guido Andreozzi (8°) se metió entre los ocho mejores del certamen brasileño, al derrotar al italiano Stefano Travaglia por 6-2 y 6-3. Hoy buscará un lugar en semis ante el local Joao Souza (2°). El que no pudo fue Máximo González, víctima del local Rogerio Dutra Silva (1°) por 6-3 y 6-3. En Sarasota (100.000 dólares, dura), Estados Unidos, Guido Pella (6°) y Facundo Argüello jugarán por los cuartos de final frente al ucraniano Denys Molchanov y el norteamericano Wayne Odesnik (8°), respectivamente.

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