"Hemos perdido a un verdadero amigo de nuestro país", declaró el presidente ruso, Vladímir Putin, refiriéndose a Christophe de Margerie. Asimismo, el primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, lamentó la "gran pérdida" de "un amigo y socio de nuestro país".
El presidente de Total murió cuando su avión privado colisionó el lunes en el momento de despegar con una máquina quitanieves en el aeropuerto moscovita de Vnoukovo. Total participa en Rusia en proyectos muy ambiciosos: producción de gas natural licuado en el Ártico ruso, con el grupo ruso Novatek y el chino CNPC, y petróleo de esquisto con el petrolero Lukoil.
Con Margerie, Moscú disponía de un apoyo precioso, en momentos en que se imponen sanciones sin precedentes contra la economía rusa, por la crisis ucraniana. Margerie, con su habitual franqueza, criticaba estas medidas contra Moscú. Horas antes de morir, en una reunión en la capital rusa dedicada a las inversiones, había calificado esas sanciones de "injustas e improductivas", según el texto hecho público de su discurso.
Igual que Total -aunque a veces de forma más discreta-, las empresas occidentales se mostraron críticas ante las sanciones contra Moscú, al advertir que tendrían consecuencias negativas para las economías de los países que las imponen. "Todas las grandes empresas esperan que esas sanciones serán pronto levantadas: muchas invirtieron miles de millones en Rusia, y no quieren perderlos debido a juegos políticos", explicó el politólogo ruso Alexei Panin. "Nada reemplaza a un mercado como Rusia. Implantarse en él es complicado y costoso, y nadie quiere perderlo", añadió.
Durante varios meses, tras la incorporación de Crimea a Rusia, las multinacionales quisieron creer que la crisis no duraría y los negocios siguieron, sobre todo en el ámbito energético.
El pasado mes de junio, durante un congreso petrolero en Moscú, los directivos del británico BP, Bob Dudley, y del gigante estadounidense ExxonMobil, Rex Tillerson, ambos estadounidenses, destacaron el rol esencial que desempeña Rusia en el escenario energético. Es cierto que el clima se enfrió tras estrellarse el vuelo MH17 en el este prorruso de Ucrania, y luego con el despliegue de tropas.
ExxonMobil se retiró en septiembre de los trabajos de exploración lanzados en el verano boreal en el Gran Norte ruso. Los grandes empresarios occidentales adoptaron entonces un perfil bajo, y sus visitas a Moscú empezaron a ser cada vez más raras. Ahora, es a través de su federación, la Association of European Business, que las multinacionales implantadas en Rusia condenan las nuevas sanciones e intentan mantener contacto con las autoridades rusas.
| Agencia AFP |


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