14 de febrero 2012 - 00:00

¿Qué pasa con el oro? ¿Ya nadie habla de él?

¿Qué pasa con el oro? ¿Ya nadie habla de él?
Una y otra vez desde esta columna, en cursos, conferencias y reportes técnicos hacemos notar la curiosa forma en que trabaja el humor de los mercados, el humor social, y las noticias.

Hacemos remarcar una y otra vez que las reglas de la economía no funcionan en los mercados financieros; en los mercados financieros, más sube un producto, más lo promocionan, más apetito de compra existe en los inversores; viceversa, más baja un producto, más lo defenestran, y pasa a ser un activo olvidado en el mejor de los casos y denostado en otros.

El tema del oro es muy característico; en mi caso particular, en mis comienzos fue el mercado que era la referencia de análisis; los memoriosos recordarán la época de 1982-1985, después de la gran meteórica suba del oro, los analistas nos formábamos estudiando el fenómeno del oro.

Había que seguir el Fix de Londres (se reunían los bancos en Inglaterra y fijaban el precio del día del oro en Europa), ése era el Fix Am para seguir, y en la tarde había que esperar Nueva York, con el Republic Bank of New York como protagonista para ver el Fix PM, el precio vespertino del oro.

El piso de futuros más importante del oro era del Comex y éste se encontraba en las desaparecidas torres gemelas; allí el volumen operado era muy importante, un mercado muy operado, muy publicitado, y con la memoria fresca de la meteórica suba desde 1974 hasta 1980. Sólo desde 1978 hasta 1980 el oro había cuadruplicado su valor.

Pero el oro hizo su techo en 1981; analistas como el que suscribe debieron esperar nada menos que 21 años para que el oro hiciera piso. El piso del oro ocurrió en 230 dólares la onza en septiembre de 2001, coincidiendo con la caída del piso de cotizaciones de futuros en las torres gemelas.

En esos 21 años, los primeros 5 a 6 años con la memoria reciente los analistas seguían hablando del oro y que el oro tenía que volver a tocar los 1.000 dólares la onza, después de los 6 años primeros y luego de la crisis de 1987, con la caída de Wall Street había quedado claro que ni la gran caída de octubre de dicho año había podido hacer reflotar el oro y estuvo lejos el metal dorado de repetir los valores que tenía en el año 1980.

Creo que allí vino la capitulación con respecto al oro; el oro pasó de ser refugio de valor contra la inflación y la crisis de la década del 70 a un metal que tenía alto costo de mantenerlo, que perdía constantemente su valor contra la Bolsa americana o cualquier inversión, y sólo registraba valor para los consumidores naturales que compran al oro como una joya para lucir y obviamente las joyerías para poder fabricar las diferentes piezas.

A comienzos de este nuevo milenio, nadie prestaba atención al oro; los volúmenes se habían desplomado en una década nefasta para el oro, hasta que en 2001 el oro empezó un gran tendencia alcista.

Esto ratifica que los mercados son cíclicos y ciclotímicos; toda la década del 70 fue una gran década para el oro, la del 80 y la del 90 de la centuria anterior para el olvido, pero a partir de 2001 el oro recupera su brillo.

Como siempre ocurre, los expertos toman conciencia de la tendencia una vez que ésta ya es evidente, y el público inversor, cuando la suba es tan importante que ya es motivo de noticias en los principales medios de prensa, primero los especializados y luego los no especializados.

El furor del oro fue notorio en 2009-2010-2011, cuando las cotizaciones superaron primero los 1.000 dólares la onza (al oro le tomó 27-30 años para superar los máximos de 1980), y el año pasado los precios del oro alcanzaron niveles de 1.930 dólares la onza.

Algunos cajeros en parte del mundo ya empezaron a dar monedas de oro y se puso de moda la inversión en oro; hoy prácticamente nadie es ajeno a él: monedas sudafricanas y mexicanas de oro tuvieron gran pedido en las casas de cambio y pasó a ser el refugio y el ahorro preferido por muchos inversores.

Los medios de prensa contribuyeron a ello, anunciando la noticia de la gran suba del oro, y los analistas reflejando que al oro cualquier taxi lo deja bien, ya sea la inflación como cobertura, o la caída de los mercados como cobertura.

Desde el techo de los 1.920 dólares la onza que viéramos el día 6 de septiembre del año pasado, el oro ha registrado un ajuste a niveles de 1.522 dólares la onza al día 29 de diciembre de 2011; esta caída ha hecho desaparecer el oro de los titulares de los medios de prensa; el silencio con respecto al comportamiento del oro es típico de las correcciones en onda 4 como la que está haciendo el oro, cuando estamos en los finales de la onda 3 todos empiezan a hablar de él y nadie duda de su tendencia alcista; en la onda 4 la gente toma conciencia de que los precios están altos y la toma de ganancias sobreviene; en ella los medios y analistas experimentan un silencio u olvido con respecto al metal; algunos analistas siempre deben tener opinión de él, pero no es tan frecuente ver los titulares del oro, seguramente usted inversor los extrañará, más aún aquellos que en 2010 y 2011 se volcaron a comprar pequeños lingotes, monedas mexicanas y sudafricanas de oro.

Pero no se impaciente, estimado inversor, si nuestro análisis prueba ser correcto, el oro volverá pronto a ser noticia en los titulares de los medios de prensa y veremos hacia adelante niveles superiores a los 2.000 dólares la onza; sin embargo, es posible que esto sea en forma directa o con otra caída en este primer semestre para recuperar su brillo en plenitud en su segundo semestre.

Vayamos ahora a nuestro análisis.

En primer término debemos decir que creemos que la gran suba del oro no se terminó en 1.920 dólares la onza, el día 6 de septiembre: allí vimos el techo de la onda 3, la onda 3 finalizó y comenzó la corrección en onda 4; si hacemos una canalización en el gráfico semanal se ve cómo precisamente el oro fue a la parte baja del canal algo típico de las ondas 4, adicionalmente la onda 4 desplegó los clásicos tres movimientos correctivos señalados como ABC hasta los mínimos del 29 de diciembre de 1.522 dólares.

Si la corrección en onda 4 fuera simple ABC y se respeta la canalización, el piso de la onda 4 ya fue visto en 1.522 dólares y la recuperación silenciosa desde 1.522 la onza es parte de la onda 5.

La onda 5 en los metales, a diferencia de las Bolsas, es la más dinámica, la más exagerada, la más eufórica, la que más terreno recorre para hacer techo tipo clavo arriba; pensar en niveles de 2.000 dólares la onza sería conservador y hablar de 3.000 dólares para los próximos años no debería sonar descabellado.

Ahora bien, ¿comenzó la onda 5? Si nos fijamos en el gráfico semanal, está claro que el oro fue a su soporte del canal, hizo el ABC perfecto; más aún si vemos el gráfico diario que se acompaña la caída desde 1.920 a los 1.522 describió un ABC perfecto con la onda C desplegando los clásicos cinco movimientos.

Pero a veces en los mercados lo perfecto no es lo que está funcionando las ondas 4 si bien las más confiables a veces suelen hacer un undershootting, penetrar el canal y más en los metales cuando seguramente luego vendrá la onda 5 con un over shootting.

¿Por qué decimos esto?, porque si bien 1.522 es el piso perfecto para la onda 4, y el mercado superó la línea de tendencia bajista, y la media de 200 días, la suba desde 1.422 hasta los máximos de 1.763 del pasado 3 de febrero fue en tres movimientos, reconoció perfectamente el 62% de la caída previa, y ese día el oro hizo una llave de reversión bajista.

Creemos que la batalla entre los alcistas y bajistas está clara, los bajistas estarán tratando de hacer respetar los 1.763 puntos, que es el Fibonacci y la llave bajista, mientras que los alcistas saldrán a defender la media de 200 días que se encuentra en los 1.659 dólares.

Si el oro perfora 1.659 dólares, por más que la onda 4 haya llenado los requisitos perfectos, podríamos ver una caída en undershotting del canal hacia la zona de 1.450-1.350 la onza para recién desde allí terminar la onda 4 y la onda 5 a los 3.000 dólares la onza para los próximos años.

Ahora bien, si los alcistas logran empujar al oro arriba de los 1.763 dólares, ya estamos en onda 5 y esperaremos una fuerte aceleración alcista en camino de los 2.000 dólares y niveles más elevados.

De lo que estamos bastante convencidos es que 1.920 no fue el techo del oro, y que en los próximos meses y años veremos valores mucho más elevados; puede ser que la recuperación haya comenzado en 1.522 o que venga luego de una engañosa caída a 1.450-1.350; en cualquier caso en los próximos meses y años volveremos a escuchar amplios titulares del metal dorado como siempre ocurre.

Veremos.

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