- ámbito
- Edición Impresa
Qué se juega en la crisis
Rebeldes de la milicia Hutí en Saná, la capital de Yemen, muestran músculo ante la llegada de aviones y militares de por lo menos nueve países árabes.
La repentina llegada al poder en Yemen de la milicia hutí significa que vecinos de Arabia Saudita como Yemen e Irak están ahora dominados por el mayor rival regional del reino musulmán sunita: Irán, un país chiita.
El peor escenario -una guerra sectaria con potencias extranjeras involucradas- profundizaría la ya grave crisis humanitaria en el empobrecido país y pondría en peligro estratégicas rutas de navegación. "Un colapso en Yemen pondría a todo el Golfo en vilo", escribió Jon Alterman, del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos en Washington.
Éstos son los riesgos:
•Sectarismo
La crisis política amenaza enfrentar a las dos principales sectas islámicas de Yemen. La secta islámica zaidi, una rama del chiismo, predomina en el norte, mientras que el grupo sunita shafi es mayoría en el sur y el este. A diferencia de Siria e Irak, los seguidores de ambas corrientes rezan juntos en las mismas mezquitas y han coexistido pacíficamente por siglos.
Los hutíes dicen no tener una agenda sectaria. Describen su toma de poder en gran parte del país como una revolución para todos los yemeníes. Sin embargo, los partidos islamistas sunitas y las tribus se les oponen.
Los milicianos sunitas de Al Qaeda unieron fuerzas con algunos opositores tribales de los hutíes en meses de enfrentamientos. Los ataques suicidas en mezquitas de estos últimos, perpetrados el viernes y reivindicados por Estado Islámico, elevaron el riesgo de una guerra sectaria.
•Navegación
La amenaza de una guerra elevó los temores por la seguridad de los suministros de petróleo a través de la ruta marítima del estrecho Bab al Mandab, un pasaje vital de fuentes energéticas hacia Europa, Asia y Estados Unidos. El cierre del estrecho, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el mar Arábigo, podría evitar que los barcos del golfo lleguen al Canal de Suez o al ducto Sumed, desviándolos hacia el extremo sur de África. Egipto ya advirtió que no se mantendrá al margen en tal caso.
•Separatismo sureño
Los separatistas del sur dicen que los norteños en la capital Saná los han discriminado desde la unificación de 1990. El sureño movimiento hirak tuvo problemas para implantar su causa, y algunas de sus facciones armadas juraron lealtad al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, sureño, esperando que pudiera avanzar con su sueño de un sur independiente.
•Al Qaeda en el sur
Yemen es la base de Al Qaeda en la Península Arábiga, una de las ramas más ambiciosas de la red extremista. El grupo realizó ataques durante años en Yemen, complotó para hacer explotar aviones con destino a EE.UU. y se adjudicó la responsabilidad del ataque contra un semanario en enero en París que dejó 12 muertos. Ese grupo tomó partes del sur y el este y ganaría si los militares frenan la campaña en su contra.
•Implicación extranjera
Yemen, débil, empobrecido y dividido entre maleables líderes tribales por décadas fue susceptible a influencias externas. Arabia Saudita intentó mantener la calma financiando a aliados islamistas y jeques tribales. Irán es un nuevo actor y ha entrenado, armado y financiado a los hutíes, algo que éstos niegan.
A EE.UU. le preocupaba que la inestabilidad política ayude a Al Qaeda.


Dejá tu comentario