• EL GOBIERNO QUEDÓ SIN JEFATURA EN DIPUTADOS, DONDE LA OPOSICIÓN BOICOTEA LA POLÍTICA TARIFARIA Macri había definido a Peña, Quintana y Lopetegui como “mis ojos y mi inteligencia”. El ala económica no arrojó definiciones ni tiene plan alternativo. Costos de aplicar la doctrina kirchnerista: la política manda sobre la economía.
Mario Quintana, Emilio Monzó y Nicolás Dujovne
Última reunión de Gabinete ampliado de 2016. "Marcos, Mario y Gustavo son mis ojos y mi inteligencia. Ellos son yo", fue la definición del Presidente. Las fisuras del Gabinete económico, sumadas a la ausencia en bloque de ministros como Francisco Cabrera, Guillermo Dietrich y hasta los vicejefes de Gabinete, Quintana y Lopetegui, dejaron a Mauricio Macri a merced de la corrida cambiaria y la crisis financiera. ¿Quién defiende entonces al Presidente?
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El jefe de Estado grabó el martes un gélido mensaje a solas, sin la presencia de sus ojos ni de su inteligencia. Peña recién apareció ayer con una conferencia de prensa donde no aportó nuevas herramientas para modificar el curso de la crisis. De hecho, ratificó el rumbo, el "gradualismo" y la flotación del dólar que acumula una suba de más del 30% en los últimos tres meses del año. El despacho presidencial se encuentra sin blindaje. Sólo aparecieron Peña y Lopetegui. El resto del Gabinete económico no se muestra.
Sin margen en Diputados
En el plano político, la Casa Rosada tiene a su propio Carlos "Chacho" Álvarez. Se supone que Emilio Monzó, el renunciado presidente de la Honorable Cámara de Diputados, sería el encargado de frenar la embestida opositora que ayer aprobó un proyecto para modificar la política tarifaria de Macri. Cuarto en la línea de sucesión, el saliente titular de la Cámara baja ya no influye dentro del interbloque Cambiemos y aún tiene menos margen de negociación ante el pan peronismo. Si el Poder Ejecutivo Nacional no lo corrió de su cargo es porque aún conserva poder de daño. Y necesitan definir un destino diplomático donde poner a hibernar a Monzó al menos hasta las elecciones de 2019.
Ayer Peña volvió a mostrarse como súper ministro de Economía arrojando definiciones en medio de la crisis para suplir la ausencia de los integrantes del Gabinete económico. El jefe de Gabinete fue el verdugo de Alfonso Prat Gay y también de Carlos Melconian. El titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, estuvo cerca de convertirse en su tercera víctima. Pero los errores del equipo económico que en diciembre forzaron una baja de la tasa de interés y un recálculo de la tasa inflacionaria, ya licuada, salvaron al jefe de la autoridad monetaria. Por ahora.
Nicolás Dujovne, delegado del jefe de Gabinete en el Ministerio de Hacienda, partió en soledad a Washington. La subordinación de la economía a Peña revela la concepción filo kirchnerista de la jefatura de Gabinete. Manda la política por encima de la economía. Tal cual predicaba Néstor Kirchner, la voluntad política por encima de la técnica. Por ahora los mercados no reaccionan al anuncio de un eventual acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Al menos en la jornada de ayer no se dieron los resultados esperados por la Casa Rosada. Si el plan fracasa, el Presidente ya estaría decidido a intervenir, ya no en el mercado cambiario, sino en el Gabinete económico. El Jefe de Estado reclamó resultados inmediatos para evitar que cada esquirla de la crisis le estalle en su despacho. La cabeza de medusa del equipo económico apuesta ahora al plan B, la asistencia del FMI, para darle sobrevida al gradualismo y evitar una devaluación aún más profunda y acelerada. ¿Hay plan C?
Ayer Peña aportó pocas certezas para un mercado insaciable. Dijo que "aun no hay una cifra" del auxilio financiero que el FMI le otorgará a la Argentina y agregó que "eso se tiene que dar en el marco de una conversación y será comunicada". Y agregó que el convenio con el Fondo es "una medida preventiva para evitar algún tipo de impacto en los hogares" y consideró que "en las calles no estamos viviendo una crisis".
Lopetegui apenas se mostró en un encuentro cerrado del Nacional Reatil en Puerto Madero. Su definición más tajante fue que el eventual auxilio del FMI será "una medida preventiva para poder seguir adelante con el programa de gradualismo".
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