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¿Quién es el nuevo mecenas del islamismo?
El emir de Qatar, el jeque Hamad ben Jalifa al Thani, se convirtió ayer en el primer jefe de Estado en visitar la bloqueada Franja de Gaza desde la llegada al poder de Hamás en 2007. El gesto, considerado un triunfo por los islamistas, incluyó anuncios de inversiones por 400 millones de dólares en una ruta, un complejo de viviendas y un hospital.
El jefe de Estado de Qatar, Hamad ben Jalifa al Thani, se mostró ayer con el líder de Hamás en Gaza, Ismail Haniye. Su viaje constituyó una bocanada de oxígeno para el aislado movimiento islamista.
Y, sin embargo, eso no es suficiente para el emir de Qatar, que considera que su papel es ser un líder árabe que ayuda a la gente desde Trípoli a Damasco. Una suerte de Gambal Abdel Naser, pero en versión islámica. Así es como lo ven, al menos, muchos analistas en el mundo árabe.
Pero públicamente ni el emir ni su diligente jefe de Gobierno, Hamad bin Yasim al Thani, lo reconocerán. Si no más bien todo lo contrario. Cuando recientemente hubo protestas contra un proyecto impulsado por Qatar en favor de un barrio francés de inmigrantes con problemas, el jefe de Gobierno declaró: «Qatar no es un país con grandes ambiciones políticas». Y rechazó además la acusación de que el emir quería ganarse el favor de los inmigrantes con dinero, para así poder difundir sus ideas islamistas.
Pero su fama no sólo se debe a que ayude a inmigrantes musulmanes en Europa, procure granadas a rebeldes libios, invite a la oposición siria y acoja bajo su protección a la Hermandad Musulmana egipcia. Una de sus principales armas no es el dinero, sino la televisión que él creó, Al Yazira, y que influye más en la opinión pública árabe que ningún otro medio de comunicación.
Durante horas estuvo informando ayer Al Yazira de la visita del emir a la Franja de Gaza, donde fue recibido como un rico mecenas. «Habla, aplauden, habla, aplauden, habla, aplauden, el emir de Qatar visita Gaza», rezó el twitt de un activista tunecino. Pero muchos árabes lo ven de forma diferente. Para ellos es un hombre valiente que se atreve en un territorio en el que en cualquier momento puede caer un misil israelí.
Y el toque de glamour en el gris día a día de la Franja de Gaza lo puso la esposa del emir, la jequesa Mosa. Con tacones de vértigo y un estudiado maquillaje se paseó por la alfombra roja. A su lado, Amal Haniya, la esposa del jefe de Gobierno de la Franja de Gaza, vestida con un estilo musulmán conservador pero práctico, parecía una empleada del hogar.
El viaje a la Franja de Gaza del emir fue organizado por los egipcios. Tras aterrizar en su jet privado en el aeropuerto de Al Arish, la Guardia Replicana los trasladó en helicóptero hasta el puesto fronterizo de Rafah. «Si uno piensa que Doha ha prometido a Egipto 2.000 millones de dólares en ayuda, se puede suponer que no era un problema que los egipcios diesen su visto bueno al viaje», comentó el Instituto para la Política en Oriente Medio de Washington.
Agencia DPA


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