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Quién es el verdugo de Il Cavaliere
El presidente de Italia, Giorgio Napolitano (izquierda), tiene en sus manos la salida a la crisis política italiana desatada tras la ruptura de Gianfranco Fini (derecha) con el Gobierno conservador.
Fini, de 58 años, que ha conducido la transformación de la derecha italiana de un partido neofascista y nostálgico de Benito Mussolini a una formación conservadora europea con excelentes relaciones con Israel, es actualmente el hombre clave de la política italiana.
El eterno «delfín» del primer ministro Berlusconi, ensombrecido por años por el carisma y la popularidad del magnate de las comunicaciones, como subrayó el diario La Repubblica, aprovechó su prestigioso cargo en el Parlamento para transformarse en el mayor adversario del magnate.
Tras haber sido expulsado por Berlusconi en julio pasado del partido que contribuyó a fundar, el Pueblo de la Libertad (PdL), Fini creó Futuro y Libertad para Italia (FyL), apoyado por 35 diputados y una decena de senadores.
La renuncia de los ministros y viceministros cercanos a Fini del ejecutivo de Berlusconi abrió formalmente la crisis política italiana y constituye para muchos observadores el principio del fin de la «era berlusconiana».
En los últimos años Fini ha cambiado de posición sobre temas como la inmigración, invitando a las instituciones a otorgar la ciudadanía a aquellos que nacen en la península, se ha opuesto a la reforma judicial que garantiza la inmunidad al jefe de Gobierno y defiende la ética y la integridad de los políticos.
Elegante, vestido de forma impecable, Fini fue por una decena de años un aliado fiel a Berlusconi pese a los fuertes roces generados por los ataques personales en los diarios del magnate de las comunicaciones, publicando supuestas irregularidades cometidas por el hermano de su compañera sentimental.
Militante desde la edad de 17 años del neofascista MSI, fue el hombre que logró transformar su partido en 1994 en una nueva fuerza de la derecha moderada, Alianza Nacional, con cinco ministros en el segundo gobierno de Berlusconi (2001-2006).
Fini, considerado uno de los políticos más hábiles del pais, se presenta ahora como el líder de una «derecha moderna», «democrática, nacional y social», que se reconcilió con los judíos, acepta a Israel y dejó de elogiar a Mussolini «como el estadista más importante del siglo XX», como solía definirlo en los años 80.
Recibido por primera vez por las autoridades de Israel en diciembre de 2003, condenó en esa ocasión el fascismo como «una página penosa» de la Historia.
Jefe de la diplomacia italiana de 2004 a 2006 y viceprimer ministro de 2001 a 2006 durante el Gobierno de Berlusconi, Fini se divorció de su primera esposa con la que tuvo una hija y convive con una joven abogada y presentadora de televisión con la que tiene dos hijas.
Agencia DPA


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