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“Quiero un Quijote bailado con alegría”
Gediminas Tarandá está al frente del Ballet Imperial de Rusia desde que lo fundó Maya Plissestkaia en 1994. Presenta «Don Quijote» en el teatro Coliseo.
Periodista: ¿Qué características personales tiene esta versión de «Don Quijote»? ¿Respeta o modifica mucho la línea de la coreografía tradicional debida a Petipa y Gorsky?
Gediminas Tarandá: Antes de crear mi propia versión vi muchas otras representaciones de la obra debidas a diferentes coreógrafos, y lo que pude observar fue que en su mayor parte se tendía a acentuar los contenidos tristes del personaje de Don Quijote, lo cual contagiaba al público. De modo que yo traté de enfatizar lo que era más expresivo, lo que puede lograr mayor felicidad en el público sin destruir por supuesto la obra original. Trabajamos con elementos nuevos, entre los cuales destaco el flamenco y las influencias egipcias y gitanas, lo que se muestra no sólo en la danza sino también en el vestuario del espectáculo.
P.: ¿Cuál es el perfil del Ballet Imperial de Rusia? ¿Es una compañía de danza académica o se abre también otros lenguajes, como el de la danza contemporánea?
G.T.: El rasgo principal de nuestra compañía es el trabajo con los clásicos, aunque yo estoy convencido de que en la actualidad se hace necesario modernizar los espectáculos, lo que por supuesto torna a nuestros trabajos inevitablemente más modernos, contemporáneos. La compañía viaja por el mundo ofreciendo los grandes clásicos de la danza universal, aunque estamos siempre abiertos a nuevas ideas.
P.: ¿Qué importancia tiene hoy «Don Quijote» desde su lugar de ballet concebido en el siglo XIX?
G.T.: Eso no ocurre sólo con «Don Quijote» sino también con «El lago de los cisnes», «Giselle», «Cascanueces» y tantos otros títulos. Son obras que tienen una gran importancia en el desarrollo no sólo de la danza sino también en muchos otros campos de la cultura y el arte. En aquel período se crearon las mayores obras del repertorio clásico, cuya extraordinaria cualidad logró que continúen siendo representadas hasta el día de hoy por las más diferentes compañías de danza de todo el mundo. Fue el período de oro, y «Don Quijote» pertenece a él.
P.: ¿Cómo obtiene usted un estilo clásico como el de Petipa en una compañía contemporánea?
G.T.: En mi opinión, hay cosas que no deben ser mezcladas. El estilo de Petipa es muy clásico y no puede insertarse en representaciones contemporáneas. De todas formas, respeto y admito que otros coreógrafos piensen de manera diferente y traten de usar el estilo de Petipa en sus trabajos.
p.: ¿Cómo nació su vocación?
G.T.: Empecé muy temprano, lo que es muy común en un país como el mío donde la mayor parte de los chicos sueñan con ser bailarines. Después de algunos años, logré realizar ese sueño al integrarme a la escuela de ballet del teatro Bolshoi, donde llegué a convertirme en uno de los bailarines principales. Permanecí trece años en la compañía del Bolshoi, lo que representa uno de los mayores orgullos de mi vida artística.
P.: ¿Qué recuerdos tiene de la Argentina y que espera en sus próximas presentaciones?
G.T.: Tengo varios amigos en Buenos Aires y las noches que bailé en el Teatro Colón son inolvidables. Casualmente, mi debut como solista fue en el Colón. Las expectativas son realmente elevadas porque conocemos muy bien el nivel cultural de su ciudad y sabemos que el público disfruta intensamente de este tipo de espectáculos.
P.: ¿Cuántos bailarines forman parte del Ballet Imperial de Rusia y con qué criterios se los selecciona?
G.T.: Nuestra compañía tiene un total de 64 bailarines, que se turnan para viajar por el mundo. En Sudamérica estamos actualmente con 46 integrantes, de los cuales 36 son bailarines. La selección se realiza a través de competencias de danza, y lo que más nos gusta es poder terminar de formarlos dentro de la compañía para que incorporen lo más rápidamente posible nuestro estilo.
P.: ¿Cuál es la marca que dejó Maya Plissestkaia en la compañía creada por ella?
G.T.: Maya es una leyenda viviente de la danza y jugó un papel preponderante en nuestra preparación. La importancia es muy grande y muchas de las cosas que enseñamos en la compañía provienen de ella. La marca principal es el legado de la entera tradición de la danza rusa, que viene de doscientos años hasta el presente.
Entrevista de Eduardo Giorello


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