9 de octubre 2015 - 14:22

Rara pax electoral

Pacíficos ayer en Justicia Patricia Bullrich, Mario Negri, Juio Alak y Alejandro Tullio.
Pacíficos ayer en Justicia Patricia Bullrich, Mario Negri, Juio Alak y Alejandro Tullio.
¿Entendieron oficialismo y oposición que la presunción de fraude electoral -frente a lo estrecha que se muestra la elección del 25 de octubre para las pretensiones de cada sector- terminaría jugándoles en contra? Lo asegura la música y la letra que entonaron ayer, a coro, los funcionarios electorales -Julio Alak, Alejandro Tullio- y los legisladores de la oposición -Mario Negri, Patricia Bullrich, Pablo Tonelli, entre otros- al salir del despacho del ministro de Justicia.

No sólo derramaron cantos al consenso nada habituales en la odiosa convivencia política de estos años. A puertas cerradas el radical Negri fue enfático al presentar al grupo en el argumento de que la intención de la oposición es sacar el debate de la presunción de que hay fraude y transmitir el mensaje de que las autoridades han hecho todo lo que está a su alcance para que haya elecciones normales y transparentes dentro de dos semanas.

Demanda

Alak
los recibió afable porque sabía de los acuerdos cerrados un día antes por Tullio con los representantes de los partidos en pugna. Bullrich leyó, formal, el pliego de siete demandas de medidas reclamadas hace un mes a la Justicia para brindar la transmisión y la carga de datos, la presencia de fiscales y controladores en los lugares de escaneo de actas y el uso de ingenios de seguimiento (GPS) en vehículos de transporte, uso de sobres sellados para guardar las actas, etc.

Tullio repasó todos esos tópicos explicando que se habían tomado medidas para satisfacer casi todos esos pedidos. Lo que no, como el uso de papel autocopiante para cargar los datos antes del escaneo, argumentó, no se podrá hacer por dificultades técnicas (el Correo dice que la eficacia del copiado no superaría el 37%).

Del otro lado de la mesa reconocieron que lo que no se pudo no se pudo, pero no por falta de voluntad de intentarlo.

De ese sector surgió, claro, el drama de las efectividades conducentes: la suelta de fondos del Estado para gastos electorales de partidos y del sistema. Esos fondos los pagó Tullio en facturas de hasta $ 500 mil, pero hasta ayer la Tesorería de la Nación demoraba las que superaban ese monto. Tullio aseguró que antes del próximo martes -un fatídico 13- estará todo liquidado y pagado, hasta llegar a un monto de unos $ 1.000 millones que incluye aportes, impresión de boletas y pago a autoridades de mesa. Alak y Tullio saludaron la pax electoral ofreciendo dedicar uno de los spots del Gobierno a promover la transparencia, esta vez con la explicación de cómo un votante que no encuentra las boletas de su partido debe pedirles a las autoridades que lo pasen al cuarto de contingencia.

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