26 de febrero 2013 - 00:00

Ratzinger bajó a un cardenal acusado

El cardenal Keith O’Brien  muestra el tartán utilizado por el papa Benedicto XVI en su visita a Escocia en 2010.
El cardenal Keith O’Brien muestra el tartán utilizado por el papa Benedicto XVI en su visita a Escocia en 2010.
Ciudad del Vaticano - El jefe de la Iglesia Católica en Escocia, el cardenal Keith O'Brien, renunció ayer a su cargo como arzobispo de St. Andrews y Edimburgo tras denuncias de "actos inapropiados" a varios sacerdotes, y fue excluido del cónclave que el mes próximo elegirá al sucesor del papa Benedicto XVI.

"El Santo Padre ha decidido que mi renuncia tome efecto hoy. No deseo que la atención de los medios en Roma se enfoque en mí, sino en el papa Benedicto XVI y en su sucesor", indicó el monseñor, cuya salida desata una profunda crisis en la Iglesia Católica en Gran Bretaña, que queda sin representantes en la votación del papa. "He valorado la oportunidad de servir a la gente de Escocia y del extranjero en varias formas desde que me convertí en sacerdote. Mirando atrás a mis años de ministerio: por todo el bien que haya podido hacer, agradezco a Dios. Por los errores cometidos, pido disculpas a aquellos que ofendí, concluyó.

En el texto explicó que había presentado su renuncia meses atrás por razones de edad y fue aceptada por el Papa el 13 de noviembre bajo la fórmula "nunc pro tunc", es decir, "ahora, pero con efecto posterior". El paso al costado hubiese sido el 17 de marzo, en coincidencia con su cumpleaños, pero "el Santo Padre ha decidido ahora que mi dimisión tenga efecto hoy, 25 de febrero de 2013, y que nombrará a un administrador apostólico que gobierne la arquidiócesis en mi lugar", admitió el cardenal caído en desgracia.

El fin de semana, el dominical inglés The Observer y la web de The Guardian habían revelado que tres sacerdotes y un exprelado, todos ellos de la diócesis de St. Andrews y Edimburgo, denunciaron al cardenal por "actos impropios" sexuales cometidos en los años 80, una semana antes de que Benedicto XVI anunciara su salida. O'Brien, que se había mostrado el mismo fin de semana, para sorpresa de muchos, a favor de que los sacerdotes pudieran casarse y tener hijos, rechazó las acusaciones en su contra y dijo que emprenderá acciones legales.

La renuncia del más alto representante de la Iglesia Católica en Gran Bretaña tras las denuncias genera una crisis eclesial en Escocia, y representa un duro golpe para el Vaticano, que batalla para limpiar su imagen en vísperas de la sucesión. Ahora serán 115 los cardenales que deberán elegir al próximo pontífice, un grupo integrado en su mayoría por representantes europeos (62) y latinoamericanos (21), y por una mayoría de conservadores. El representante de Indonesia se dio de baja motu proprio por cuestiones de salud.

O'Brien planeaba retirarse el próximo mes. El monseñor había sido un fuerte opositor al aborto, a la eutanasia y el matrimonio de los homosexuales, por lo que sorprendió el giro del fin de semana a favor del casamiento de los sacerdotes.

Agencias ANSA y EFE, y Ámbito Financiero