Reanudaron la búsqueda de petróleo en el mar, pero por ahora sin éxito

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Este mes terminó de operar en el Golfo de San Jorge la plataforma Ocean Scepter, que llegó a la Patagonia en octubre de 2008. La operación incluyó la perforación de cuatro pozos de exploración en la zona del Golfo correspondientes al proyecto Aurora, y dos en la Cuenca Austral para el proyecto Helix E2.

En principio, los resultados encontrados habrían sido poco favorables para iniciar la producción debido a los actuales precios internacionales del petróleo y el costo financiero.

En Aurora, el proyecto estuvo a cargo de YPF, que fue además la operadora, mientras en Helix el área E2 está a cargo de una unión transitoria de empresas entre esa compañía, la chilena Sipetrol y la estatal ENARSA; la trasandina quedó a cargo de la operación.

Inversión

La inversión total habría superado u$s 150 millones desembolsados en forma proporcional por YPF y Sipetrol (filial de la estatal ENAP), porque ENARSA no corre el riesgo exploratorio y sólo aporta su parte proporcional si de declara la comercialidad del área.

Ésta fue la primera vez en treinta años que YPF perforó pozos de exploración en el mar. Con anterioridad, en 2007, contrató al buque Geco Triton con 4.800 sensores para sondear una superficie de 1.790 kilómetros cuadrados a 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata, en la Cuenca Colorado Marina.

Pero en el plan inmediato de exploración de YPF está la cuenca Malvinas, para lo cual ya se está buscando el buque y la plataforma semisumergible adecuada a la profundidad del agua en la zona, y recién después Colorado Marina.

Una fuente de la petrolera gerenciada por el grupo Eskenazi indicó que el costo diario de la plataforma Ocean Scepter que operó en las aguas someras (con el lecho marino a 90 metros) y perforó a 2.500 metros de profundidad fue de u$s 500.000.

Se descarta que la inversión debe ser mucho más costosa en Malvinas, donde el lecho marino está a 500 metros y, más aún, en Colorado Marina, donde suman unos 2.000 metros para llegar al suelo, y después iniciar las perforaciones para saber si hay petróleo.

Cuando la Ocean Scepter llegó a Buenos Aires a mediados de 2008, la expectativa era extender el contrato por un año más si las perspectivas lo permitían. Pero entonces el precio internacional del petróleo superaba u$s 140 y parecía no tener techo, lo que explica en parte la adecuación final de los proyectos que se produjo ahora.

Malvinas

YPF anticipó que hará el primer pozo de exploración en Malvinas a comienzos de 2010, y que entre ese año y 2011 desembolsará alrededor de u$s 300 millones para la inversión offshore.

Hay razones geológicas que explican la expectativa de encontrar petróleo y gas en el mar argentino. Sin embargo, los costos parecerían demasiado altos para empresas que tienen oportunidad de extraer petróleo en lugares geográficos más promisorios o con reservas ya cubicadas.

El costo de cada pozo de exploración en el offshore argentino alcanza entre 50 y 60 millones de dólares, y los expertos dicen que el desafío es encontrar un volumen tal de hidrocarburos que permita el repago de las inversiones en tiempos lógicos para compañías privadas.

En este punto, la comparación con la experiencia de Brasil no sería válida. Petrobras, como empresa estatal, gastó durante décadas millones de dólares para encontrar entre 2007 y 2008 los yacimientos con la mayor cantidad de reservas que todas las cubicadas con anterioridad. Nadie esperaba en los 70, 80 y aun en el 90 que Petrobras tuviera rentabilidad razonable en cada uno de sus proyectos.

El otro problema de nuestro país es que las expectativas geológicas están centradas en el mar, mientras se duda de que haya nuevos e importantes hallazgos en el territorio. Además, la estatal ENARSA tiene el dominio de las áreas marítimas por ley, pero no cuenta con recursos ni con presupuesto.

El experto Mateo Turic reseñó recientemente en una exposición en el Instituto Argentino de la Energía General Mosconi que el período que se extiende desde 2000 hasta la actualidad fue de «pausa y reflexión». Si se consideran los cuatro pozos anunciados por YPF en el Golfo de San Jorge y los dos de la chilena Sipetrol en la Cuenca Austral, al finalizar este año, se habrían totalizado sólo 8 pozos de exploración desde que comenzó la década.

Alto riesgo

Turic aclaró que esto excluye los estudios geológicos de las empresas, tanto en lo que se refiere a sísmica 3D para detallar prospectos como a 2D para detectar nuevas áreas prospectables.

Explicó que hay sectores costa afuera del territorio nacional que se pueden calificar como «razonablemente prospectivos», pero esto se inscribe en un marco de muy alto riesgo. Es decir, el hallazgo puede ser muy grande o no encontrarse nada.

Agregó que, según los estudios geológicos, el potencial estimado en el mar se ubica en miles de millones de barriles de petróleo, los que podrán producir un cambio profundo en los recursos de la Argentina, pero que la exploración de esas estructuras tiene un costo muy alto.

Según Turic, la cuenca del Colorado es la que mayores expectativas crea. Sin embargo, el especialista destacó que falta saber si se trata de una roca lo suficientemente madura co-mo para generar la cantidad de petróleo necesario para que resulte económico extraerlo.

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